El Ente Provincial Regulador de la Electricidad puso en marcha una mesa de coordinación para preparar al sistema de distribución sanjuanino frente a las contingencias del próximo verano. La planificación contempla tormentas, crecidas y daños posibles en la red, dentro de un escenario que las autoridades vinculan con el fenómeno El Niño. Se trata de una medida preventiva: el anuncio no significa que exista ahora un corte generalizado o una emergencia en curso.

El esquema se apoya en el Plan Operativo de Emergencia provincial y en la Resolución EPRE 988/26. Según lo informado, las distribuidoras deberán mantener enlaces operativos durante las 24 horas de cada día y acreditar disponibilidad de recursos para intervenir sin demoras. Entre ellos se mencionan hidroelevadores, torres de iluminación para tareas nocturnas y grupos electrógenos de respaldo.

Participaron de la coordinación el Departamento de Hidráulica, Protección Civil, la Policía de San Juan, Energía Provincial Sociedad del Estado, Naturgy San Juan y el propio regulador. Esa integración busca que la atención de una falla eléctrica tenga en cuenta el estado de caminos, los riesgos hídricos y las necesidades de seguridad en el lugar, además de la reparación técnica de la instalación afectada.

El plan distingue servicios esenciales a la hora de reponer el suministro. Los establecimientos de salud, los sistemas de bombeo de agua potable y los usuarios electrodependientes requieren mecanismos específicos de respuesta y, cuando sea necesario, alternativas temporales de energía. Las distribuidoras tendrán que demostrar antes de la etapa de mayor riesgo que cuentan con los recursos y procedimientos previstos. El EPRE continuará la instrumentación y el control de esas obligaciones en las próximas semanas.

El carácter permanente de los enlaces entre distribuidoras y organismos busca reducir el tiempo perdido entre la detección de una falla y el despliegue de una cuadrilla. En una tormenta, una línea dañada puede coincidir con caminos anegados, obstáculos o riesgos para el personal. La coordinación con Policía, Hidráulica y Protección Civil permite integrar esa información antes de movilizar equipos. El objetivo anunciado es disponer de un circuito de decisiones conocido por todos los participantes.

Las exigencias sobre herramientas no son un detalle menor. Un hidroelevador permite intervenir en instalaciones altas; la iluminación facilita reparaciones nocturnas y los generadores ofrecen respaldo temporal donde el servicio no puede esperar. La resolución citada obliga a acreditar disponibilidad inmediata de esos recursos, una condición que el regulador tendrá que verificar. El anuncio de la mesa no demuestra por sí solo que cada distribuidora ya haya completado la preparación.

La prioridad para electrodependientes exige especial cuidado porque una interrupción puede afectar equipos necesarios para tratamientos. Los sistemas de bombeo de agua también enlazan la emergencia eléctrica con otro servicio esencial, y los hospitales necesitan continuidad para operar. Establecer de antemano el orden de restablecimiento permite administrar recursos escasos en un episodio que afecte varias zonas a la vez, aunque cada decisión concreta dependerá de la falla y de las condiciones de seguridad.

La referencia a El Niño describe un escenario de planificación y no una predicción precisa de daños en una fecha o departamento. De acuerdo con la cobertura, las autoridades contemplan tormentas más severas y caudales mayores como hipótesis de trabajo. La eficacia del dispositivo se medirá cuando estén documentados los equipos, el personal, los canales de comunicación y, llegado el caso, la respuesta real ante una contingencia.