El Ejército Argentino desplegó más de 30 unidades y subunidades en Rosario para poner a prueba una de sus operaciones más exigentes: atravesar un gran curso de agua con tropas, vehículos y medios de apoyo. El ejercicio Biguá se realizó sobre el río Paraná el sábado 3 de octubre y tuvo una segunda jornada de exhibición abierta el domingo 4. El Ministerio de Defensa difundió este lunes el balance del despliegue, que combinó recursos terrestres, aéreos y anfibios.

La actividad estuvo bajo la conducción operativa de la II Brigada Blindada, en jurisdicción de la División de Ejército 1. Participaron elementos de la III Brigada de Monte y de las agrupaciones de Ingenieros, Comunicaciones y Artillería Antiaérea 601, además de Aviación de Ejército y Arsenales. El objetivo comunicado por Defensa fue entrenar la planificación y coordinación entre esas organizaciones para superar un obstáculo fluvial y trasladar una fuerza hacia un punto determinado.

Sobre la ribera se sucedieron desembarcos de infantería, intervenciones de buzos tácticos y movimientos de vehículos de exploración. El programa incluyó helicópteros, blindados de la familia TAM, artillería de 155 milímetros y sistemas de defensa antiaérea RBS-70. La diversidad de medios formó parte de una misma secuencia de adiestramiento. El balance oficial también describe el empleo de aeronaves no tripuladas para tareas de observación y exploración durante las maniobras.

El resultado del ejercicio fue evaluado por el general Francisco Cajal, comandante de la II Brigada Blindada. En declaraciones al medio rosarino Conclusión, al terminar la actividad del sábado, sostuvo que se habían alcanzado los objetivos establecidos y que el material permanecía en condiciones. El militar informó que participaron alrededor de mil soldados de distintas armas y servicios. También destacó la coordinación de medios mecanizados, helicópteros, embarcaciones, puentes y balsas, necesarios para completar el cruce.

Cajal explicó que esta clase de práctica forma parte del alistamiento operacional que se realiza hacia el cierre del año militar, cuando las tropas ya han atravesado sus etapas de entrenamiento. Según su testimonio, era la primera vez que el ejercicio se desarrollaba en Rosario. La elección estuvo vinculada con las características del Paraná y de la playa utilizada, que permitieron organizar la demostración en un espacio próximo a la ciudad y accesible para el público.

El antecedente inmediato fue la convocatoria oficial difundida el 2 de octubre. Allí, el Ejército explicó que el franqueo de un río no depende solamente de trasladar personas de una orilla a otra: exige que funcionen de manera coordinada la exploración, las comunicaciones, la movilidad aérea y la logística. Esa planificación previa permite comprender el sentido del despliegue observado durante el fin de semana. Fue una actividad programada de formación militar, realizada en un escenario preparado para ese objetivo.

La presencia de vecinos fue parte de la propuesta. El público siguió las diferentes fases desde tribunas y pantallas instaladas en el Camping Municipal de Rosario, con explicaciones de las maniobras. El domingo, el Parque del Acuario del Río Paraná recibió una muestra estática de vehículos y equipamiento de las unidades participantes. El informe del Ejército también registra puestos de información sobre carreras y modalidades de ingreso a sus institutos de formación.

La documentación difundida este lunes reúne así dos dimensiones de Biguá: la evaluación de capacidades operacionales y la apertura de una parte de esa actividad a la comunidad. El despliegue permitió observar cómo diferentes componentes de la misma fuerza trabajan en un escenario fluvial, mientras la exhibición posterior acercó al público el equipamiento utilizado durante la práctica.