El demostrador europeo de cohete reutilizable Themis completó un segundo ensayo de carga en condiciones de frío extremo, un paso de preparación para sus pruebas de vuelo. La Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó este miércoles 7 de octubre que la operación se realizó el 29 de septiembre en el centro espacial Esrange, en Suecia. Equipos de ArianeGroup y del operador SSC Space pusieron a prueba el vehículo y los procedimientos de tierra con nitrógeno líquido enfriado a unos −200 °C.

La operación permitió practicar la cuenta regresiva y verificar el comportamiento del conjunto frente a temperaturas criogénicas y sistemas sometidos a alta presión. También incluyó pruebas de algunos componentes de las operaciones robóticas previstas en tierra. Se trató de un ensayo general en la plataforma: el anuncio no describe un despegue ni un aterrizaje del prototipo. Su valor está en comprobar procedimientos antes de exigirle al vehículo una demostración de vuelo.

El antecedente inmediato fue el primer ensayo general del 23 de julio, difundido por la ESA una semana después. Entonces se cargaron varias toneladas de nitrógeno para simular secuencias anteriores al lanzamiento y posteriores al regreso. La elección de ese fluido tiene una razón de seguridad: permite reproducir condiciones de temperatura y densidad semejantes a las de los líquidos que usará el cohete, sin emplear una sustancia inflamable o explosiva. Aquella campaña también buscó detectar anomalías y preparar operaciones complejas, como el acondicionamiento del motor antes del encendido.

El trabajo posterior al aterrizaje es parte central del diseño. La ESA prevé que robots localicen al vehículo, se acerquen y conecten los sistemas necesarios para retirar el combustible y el oxidante remanentes. Así, el personal podrá mantenerse a distancia durante esa etapa.

Themis está concebido para despegar y regresar verticalmente dentro de un área de 20 por 20 metros. Su primer vuelo previsto será un salto de baja altura, de hasta 100 metros, con el motor funcionando de manera continua y variando el empuje. La ficha del programa explica que esa maniobra permitirá concentrar la evaluación en el aterrizaje y las secuencias de tierra. Las futuras versiones podrían servir como primeras etapas o propulsores de otros lanzadores, posibilidades que todavía forman parte del desarrollo tecnológico.

El motor elegido es Prometheus, que utiliza metano y oxígeno líquidos. Durante la etapa de ensamblaje, la ESA detalló que su diseño permite regular el empuje desde el 30% hasta breves períodos del 110%, una capacidad necesaria para distintas fases de despegue y descenso. El prototipo también integra sistemas eléctricos, computadoras, baterías, cableado y mecanismos que orientan la fuerza del motor. La recuperación exige que esos elementos funcionen coordinadamente; no depende únicamente de que el motor pueda encenderse.

La construcción tuvo otro hito en diciembre de 2024, cuando el primer modelo Themis T1H completó una comprobación integral de encaje en las instalaciones de ArianeGroup en Les Mureaux, Francia. Aquel control verificó las conexiones mecánicas entre las distintas secciones del demostrador de 28 metros. La fotografía que acompaña esta nota corresponde a ese trabajo de archivo, anterior a la actual campaña sueca.

El desarrollo combina programas europeos distintos. La ESA impulsó el demostrador dentro de su preparación de futuros sistemas de transporte espacial, con ArianeGroup como contratista principal. La campaña de lanzamiento quedó encuadrada en SALTO, un proyecto de Horizonte Europa financiado por la Comisión Europea y gestionado por la agencia ejecutiva HaDEA. Reúne a 25 socios de 12 países de la Unión Europea.

La meta es aprender a recuperar una etapa y prepararla para otra misión, además de probar nuevos controles y equipos de vuelo. El segundo ensayo de carga aporta una comprobación de preparación en tierra dentro de ese recorrido. La comunicación difundida este miércoles no fija una fecha para el primer salto: ese vuelo sigue siendo una demostración pendiente.