El gabinete psicológico del Cisem 911 registró un incremento de los llamados vinculados con situaciones de crisis durante este año. Carina Balmaceda, coordinadora del equipo, explicó este miércoles que también observa una mayor demanda durante la primavera. La profesional no aportó una comparación porcentual ni una serie mensual que permita cuantificar el aumento, por lo que el cambio fue presentado como una observación del servicio y no como una estadística poblacional sobre la salud mental en San Juan.
En la entrevista con Diario Huarpe, Balmaceda indicó que el gabinete recibe entre cincuenta y cien llamados por día vinculados con estas problemáticas. Aclaró que ese volumen incluye diversas situaciones y que no corresponde exclusivamente a consultas relacionadas con suicidio. La distinción es importante para interpretar el dato: una cantidad de comunicaciones de emergencia no equivale a un número de diagnósticos, de personas distintas ni de hechos consumados.
El equipo está integrado por cinco psicólogos y tiene cobertura las veinticuatro horas, durante todo el año. Su intervención forma parte del dispositivo del 911 y se coordina con operadores civiles y personal policial. Según la explicación de la coordinadora, la llamada puede ser realizada por la persona que atraviesa una crisis o por alguien que advierte la situación y necesita saber cómo acceder a los recursos de asistencia disponibles en la provincia.
El primer contacto lo toma un operador, que reúne datos para ubicar a la persona y determinar la situación. Cuando corresponde la participación del gabinete, el caso se comunica a un profesional. En paralelo, una vez obtenida la dirección, se despacha un móvil para constatar lo que ocurre. Esa descripción muestra un procedimiento de intervención coordinada: la asistencia telefónica y la presencia en el lugar son partes del mismo dispositivo, de acuerdo con el relato de Balmaceda.
Mientras el equipo se traslada, el psicólogo permanece en comunicación. La coordinadora describió ese momento como un espacio de escucha y acompañamiento que permite orientar sobre recursos hasta la llegada del personal. La entrevista no presentó una tasa de resultados ni un tiempo uniforme de respuesta para todos los llamados. Las condiciones de cada intervención dependen de la información recibida, del lugar y de la naturaleza del episodio.
Balmaceda señaló que familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo también recurren al servicio. Ese acceso permite que el dispositivo se active aun cuando la persona directamente involucrada no realiza la comunicación. Al mismo tiempo, insistió en la necesidad de evitar bromas y llamados falsos, porque pueden movilizar equipos hacia situaciones que finalmente no se constatan. El uso de recursos operativos vuelve relevante contar con información concreta y una ubicación adecuada al iniciar el contacto.
El alcance de los datos está limitado al gabinete del Cisem. Quedan fuera de esa descripción las consultas atendidas en hospitales, centros de salud y ámbitos privados, por lo que el volumen de llamadas no debe extrapolarse al conjunto de la asistencia psicológica provincial.
La coordinadora mencionó una posible influencia estacional en el incremento, pero no la presentó como una causa demostrada para cada situación. La información disponible tampoco permite concluir que todas las crisis respondan a una enfermedad o a un mismo factor. El dato institucional es el aumento observado, el rango de demanda comunicado y la existencia de un gabinete con atención permanente. Para conocer la evolución precisa durante el año haría falta una serie comparativa que distinga tipos de consultas, intervenciones y períodos, información que no fue publicada en la entrevista revisada.




