Un corte amplio de electricidad afectó este miércoles por la tarde a distintos departamentos de San Juan. La interrupción comenzó minutos antes de las 15 y alcanzó viviendas, oficinas y comercios. En el centro de Capital también dejó semáforos fuera de funcionamiento durante parte del episodio. Los primeros reportes describieron una recuperación progresiva del suministro, después de alrededor de veinte minutos en numerosos sectores, aunque ese tiempo no debe interpretarse como una duración idéntica para todos los usuarios afectados.

El Ente Provincial Regulador de la Electricidad explicó que se produjo una contingencia en los vínculos que conectan a la provincia con el Sistema Argentino de Interconexión, conocido como SADI. La información técnica difundida situó el inconveniente en las líneas provenientes de Mendoza que operan en niveles de tensión de 220 y 500 kilovoltios. Esas conexiones forman parte del transporte de energía que permite abastecer al sistema sanjuanino desde la red nacional.

La reposición tuvo dos etapas. Según el comunicado del EPRE reproducido por los medios locales, primero se restableció la interconexión de 220 kV. Esa recuperación permitió comenzar a atender de manera gradual la demanda que había quedado sin suministro. Luego volvió a estar disponible el vínculo de 500 kV, con lo que se avanzó hacia la normalización del servicio. La secuencia explica por qué los reportes de regreso de la electricidad no fueron simultáneos en todos los lugares.

Naturgy había indicado inicialmente que el corte respondía a circunstancias ajenas a su gestión. Más tarde, ante una consulta de Tiempo de San Juan, precisó que había salido de servicio una línea de extra alta tensión. La distribuidora también descartó, en esa respuesta, que el hecho estuviera vinculado con un atentado. Esa aclaración respondió a versiones que circulaban durante el apagón y debe ser atribuida a la empresa; no reemplaza los informes técnicos que todavía deben establecer el desencadenante de la contingencia.

El regulador identificó a Distrocuyo y Transener como las compañías que operan y mantienen las instalaciones de transporte involucradas. La distinción entre transporte y distribución resulta relevante en este caso: una falla en una conexión del sistema nacional puede repercutir sobre muchos usuarios a la vez, aun cuando el inconveniente no se origine en la red de distribución de un barrio. Eso permite ubicar el nivel del problema informado, sin anticipar responsabilidades que no fueron determinadas.

Al corte de esta edición, el EPRE aguardaba los reportes correspondientes para conocer las causas y circunstancias del episodio. La explicación disponible describe qué vínculos quedaron afectados y cómo se recuperó el servicio, pero no establece todavía por qué salieron de funcionamiento. Tampoco se difundió en las fuentes revisadas una cifra consolidada de usuarios alcanzados, un listado definitivo de zonas ni una estimación de daños económicos. Esos datos deberán surgir de los registros de las empresas y del análisis posterior.

El EPRE anunció que comunicará los avances cuando disponga de información adicional. Esa instancia permitirá completar la explicación inicial sobre la interrupción.

La consecuencia más visible fuera de los edificios fue la interrupción momentánea de semáforos en Capital, que agregó dificultades a la circulación. Para comercios y hogares, los efectos concretos dependieron del tiempo sin energía y de la actividad que se desarrollaba en ese momento. El paso que sigue es conocer el informe sobre las líneas de interconexión y las precisiones del regulador, que anunció que dará a conocer nueva información a medida que la reciba.