El SENASA mantiene un operativo de vigilancia de influenza aviar en aves de traspatio de cinco partidos bonaerenses. La actualización publicada el 16 de octubre describe muestreos serológicos en San Andrés de Giles, Mercedes, Luján, Suipacha y San Antonio de Areco, como parte de las acciones preventivas destinadas a detectar tempranamente una eventual circulación viral.
El comunicado no informa un nuevo brote ni presenta resultados positivos. Explica un trabajo de monitoreo sanitario sobre aves domésticas, realizado en lugares seleccionados mediante una matriz de riesgo. Esa distinción es central: tomar muestras para verificar una condición sanitaria no equivale a anunciar que se encontró la enfermedad.
Las tareas están a cargo del Centro Regional Buenos Aires Norte del organismo. Además de obtener las muestras, sus profesionales brindan información a las familias que crían aves para que reconozcan señales que deben notificarse y reduzcan las posibilidades de contacto entre los animales domésticos y las aves silvestres.
El objetivo de la vigilancia es respaldar la detección de influenza aviar altamente patógena, identificada por la sigla IAAP. La información oficial señala que Argentina mantiene su autodeclaración de país libre ante la Organización Mundial de Sanidad Animal. Los controles forman parte del seguimiento de esa situación; no reemplazan la obligación de informar una sospecha cuando aparece.
La selección basada en riesgo permite orientar los muestreos hacia situaciones que requieren especial atención. El reporte no publica un número de establecimientos visitados, una cantidad de muestras ni un cronograma de cierre del operativo. Tampoco atribuye un resultado de laboratorio particular a cada uno de los cinco partidos mencionados.
La vigilancia no se limita a la crianza familiar. El SENASA recuerda que el sector privado también participa mediante controles serológicos en establecimientos comerciales dedicados a carne, huevos y genética aviar. Esas actividades se encuadran en la Resolución 468/2025, mencionada por el organismo como parte del esquema de seguimiento sanitario.
Para los criadores, las medidas de prevención se concentran en el manejo cotidiano. La guía oficial recomienda evitar el contacto de las aves domésticas con las silvestres, proteger el agua y el alimento y sostener la limpieza y desinfección de los espacios y elementos utilizados. También aconseja controlar el ingreso de personas y otros factores que puedan transportar material contaminado hacia los lugares de crianza.
La influenza aviar puede propagarse por secreciones y materia fecal, así como mediante agua, alimento, vehículos o equipos contaminados. Por eso, la prevención no consiste solamente en observar a los animales: también requiere cuidar cómo se trasladan los materiales y cómo se mantienen los corrales. Las aves acuáticas silvestres tienen un papel relevante en la circulación de estos virus.
El organismo pide notificar de inmediato alteraciones nerviosas, digestivas u otros signos compatibles en las aves, así como mortalidad elevada. La comunicación puede hacerse en la oficina del SENASA más cercana, por WhatsApp al 11 5700-5704, por correo a notificaciones@senasa.gob.ar o mediante el canal Avisá al SENASA.
Esos avisos permiten que la autoridad sanitaria evalúe la situación y determine los pasos correspondientes. La vigilancia busca comprobar que no circule el virus H5 de alta patogenicidad en las poblaciones observadas. La información difundida este viernes se refiere a prevención y vigilancia en Buenos Aires y no comunica restricciones nuevas para la población general. Para quienes tienen aves, el dato práctico es mantener las medidas de bioseguridad y usar los canales oficiales ante una sospecha.




