Cinco parques nacionales de Patagonia Norte participaron el miércoles 7 de octubre de una reunión en Bariloche para coordinar la prevención y la respuesta durante la temporada de incendios 2026/2027. La Administración de Parques Nacionales y la Agencia Federal de Emergencias revisaron la preparación de Nahuel Huapi, Lanín, Los Alerces, Lago Puelo y Laguna Blanca, junto con sus equipos de Incendios, Comunicaciones y Emergencias.

La jornada abordó el trabajo nocturno, la detección posterior a tormentas eléctricas y la combinación de observación satelital, aeronaves y cámaras. También se trataron el traslado de personal, el equipamiento y los comités operativos locales. El encuentro, encabezado por Sergio Álvarez y Santiago Hardie, incluyó perspectivas meteorológicas y planteó una prevención compartida con pobladores y prestadores turísticos. Se trató de una instancia de preparación para el verano; la comunicación oficial no anunció un nuevo despliegue ante un incendio en curso.

La coordinación se apoya en el sistema de emergencias de Parques Nacionales, conducido por la Dirección de Lucha contra Incendios Forestales y Emergencias, DLIFE. Su alcance abarca a visitantes, trabajadores, comunidades vecinas y recursos naturales de las áreas protegidas. Entre sus funciones figuran elaborar protocolos, mapas de riesgo y planes de contingencia, además de organizar la respuesta cuando se produce un incidente. Ese trabajo preventivo es parte de una estructura que también interviene en búsquedas y rescates en zonas remotas.

La DLIFE coordina tareas con bomberos, organismos provinciales, Defensa Civil, Prefectura, Gendarmería, hospitales y comisiones de auxilio. La preparación del personal incluye comunicaciones, rescate técnico y el Sistema de Comando de Incidentes, utilizado para organizar la intervención. Sus herramientas de comunicación comprenden redes de radio VHF, telefonía satelital y sistemas de alerta temprana. La capacidad de transmitir información entre equipos es, por lo tanto, una parte concreta del dispositivo, además de los medios destinados al combate del fuego.

Para quienes visiten un parque, la prevención comienza antes de encender un fogón. Las recomendaciones permanentes de la APN indican que el fuego sólo está permitido en los lugares habilitados y bajo las reglas de cada área protegida. La existencia de un sector de acampe no debe interpretarse como una autorización general: corresponde conocer las condiciones que rigen en ese parque y en ese momento. El nivel de peligro puede modificar las restricciones y las decisiones de manejo.

La APN utiliza el Índice Meteorológico de Peligro de Incendios para comunicar esas condiciones mediante carteles. Entre sus pautas de cuidado se encuentran mantener el fuego siempre vigilado, disponer de abundante agua y evitar encenderlo debajo de árboles. Al apagarlo, recomienda mojar y remover las cenizas, verificar que no queden brasas y comprobar que el lugar esté frío. También desaconseja trasladar brasas o cenizas entre fogones y pide controlar que el viento no lleve chispas hacia la vegetación cercana, incluso en los sectores donde encender fuego esté permitido. Si se observa fuego o una columna de humo, el aviso debe dirigirse al personal del área protegida.

Antes de viajar, el organismo aconseja consultar el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional y el estado de las rutas. En destino, los centros de visitantes informan sobre senderos y zonas de acampe, mientras que los canales oficiales de cada parque difunden cambios y alertas. La APN también advierte que la señal de celular puede ser limitada: conocer de antemano los contactos locales de emergencia evita depender de una conexión que quizá no esté disponible durante la recorrida.