Un estudio que combina observaciones del telescopio espacial Chandra con otros instrumentos encontró una explicación probable para una extraña fuente de ondas de radio con forma de clave de sol. La investigación, difundida este miércoles 14 de octubre por la NASA, vincula esa estructura con dos procesos sucesivos: una antigua erupción de un agujero negro supermasivo y la posterior colisión de dos cúmulos de galaxias. El resultado ayuda a reconstruir una historia que permanecía escondida detrás de la Vía Láctea.

La fuente, identificada como VLSS J0318.9+5755 y apodada Treble Clef, se encuentra a unos 1.550 millones de años luz de la Tierra. El trabajo fue encabezado por Andrea Botteon, del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia. Los investigadores estudiaron tanto los filamentos que emiten ondas de radio como el gas caliente que los rodea, para comprender qué ambiente pudo producir una configuración tan inusual.

La ubicación complicaba la observación: desde la Tierra, el objeto aparece casi detrás del plano de nuestra galaxia. En esa dirección, las estrellas, el gas y el polvo de la Vía Láctea obstaculizan la visión. Por eso el equipo recurrió a instrumentos capaces de observar distintas formas de luz y de atravesar parte de ese material, en lugar de depender de una fotografía tomada únicamente en el espectro visible.

Chandra y el telescopio de rayos X eROSITA detectaron una extensa reserva de gas a temperaturas de millones de grados. Esa señal permitió identificar al sistema que alberga la fuente de radio como un cúmulo de galaxias. El análisis posterior indicó que se trata, en realidad, de dos cúmulos en proceso de fusión. Estas estructuras reúnen cientos de galaxias y grandes cantidades de gas caliente, por lo que su interacción afecta una región mucho mayor que una galaxia individual.

La explicación propuesta comienza con un agujero negro supermasivo situado en la zona central. En una fase anterior, su actividad habría expulsado nubes de partículas cargadas y campos magnéticos a velocidades cercanas a la de la luz. Esas nubes emitieron ondas de radio intensas, pero fueron perdiendo brillo a medida que sus partículas cedían energía. El estudio interpreta a la fuente como un radio fénix: una estructura antigua cuya emisión vuelve a fortalecerse.

La segunda parte de esa historia sería el encuentro entre los dos cúmulos. La colisión habría comprimido o reenergizado la nube, haciendo que brillara nuevamente en radio. Las ondas de choque generadas durante la interacción podrían haber contribuido a ese proceso. Los autores mantienen ese mecanismo como una explicación probable, y plantean que los movimientos del gas también ayudan a modelar la compleja red de filamentos.

Para buscar huellas del choque, el equipo analizó las diferencias entre la distribución real del gas y una forma simétrica aproximada. Al retirar del análisis la componente ovalada más regular, quedaron regiones con emisión de rayos X más intensa a ambos lados del centro. Esa distribución sugiere una dirección de colisión. Los investigadores estiman que el encuentro directo ocurrió hace algunos cientos de millones de años y que los cúmulos ahora se están separando.

La semejanza con una clave de sol es visual y no implica una relación física con la música. El nombre describe un caso de pareidolia, la tendencia a reconocer figuras conocidas en formas irregulares. La comunicación del hallazgo se apoya en un trabajo aceptado por Astronomy & Astrophysics, cuya versión revisada estaba disponible en arXiv desde el 5 de octubre. Los autores señalan que nuevas observaciones de radio a muy baja frecuencia y mayor resolución, con LOFAR2.0, permitirían estudiar mejor los filamentos.