El CERN y Mistral firmaron una declaración de intención para desarrollar inteligencia artificial aplicada a la investigación científica. El laboratorio europeo de física de partículas anunció el acuerdo este 15 de octubre. La propuesta apunta a crear un modelo capaz de resolver distintas tareas de análisis de colisiones, en lugar de depender únicamente de herramientas especializadas para cada etapa.
El proyecto se denomina Large Physics Model y prevé entrenarse con miles de millones de colisiones simuladas entre protones del Gran Colisionador de Hadrones, conocido como LHC. Entre sus posibles aplicaciones figuran reconstruir colisiones, identificar partículas, detectar señales inesperadas y evaluar diseños de futuros detectores. Se trata de objetivos de desarrollo: el comunicado no presenta un modelo terminado ni resultados de rendimiento.
La alianza combina la experiencia del CERN en datos y computación científica con la capacidad de Mistral para entrenar modelos de gran escala. El laboratorio almacena alrededor de un exabyte de datos experimentales, equivalente a un millón de terabytes, y espera que la futura etapa de alta luminosidad del LHC multiplique por diez las colisiones, con operaciones previstas alrededor de 2030.
El anuncio se inserta en una historia de trabajo con inteligencia artificial que el CERN remonta a 1987. En su explicación institucional de agosto de 2025, el organismo describía aplicaciones en el procesamiento de datos, la simulación de eventos y el control de aceleradores. Por eso, la novedad del entendimiento con Mistral está en la colaboración y el tipo de modelo propuesto, más que en la llegada de la IA al laboratorio.
En abril de 2025, el CERN había creado un comité para coordinar su estrategia en esta materia. El propósito era conectar iniciativas existentes, evitar esfuerzos duplicados y reconocer necesidades compartidas de herramientas, infraestructura y capacitación. Esa preparación también identificó desafíos asociados a la privacidad y a la formación del personal, en paralelo con las posibilidades científicas de la tecnología.
La dimensión informática del laboratorio ayuda a entender el alcance práctico de esa discusión. Su centro de datos sostiene servicios científicos y administrativos, desde la gestión de información experimental hasta correo electrónico y videoconferencias. Según la descripción institucional vigente, dispone de 450.000 núcleos de procesamiento y 10.000 servidores que funcionan de manera continua. Más del 90% de los recursos de cómputo del centro se proveen mediante una nube privada basada en OpenStack, una plataforma de código abierto.
Esa infraestructura es parte del entorno del CERN, pero no debe confundirse con una asignación anunciada para el nuevo modelo. La capacidad general del centro no indica por sí sola cuántos servidores utilizará la colaboración, ni permite calcular un plazo de entrenamiento o una mejora concreta en los análisis.
El desarrollo tiene, además, un marco institucional de supervisión. Los principios de uso de IA publicados por el CERN en noviembre de 2025 exigen documentar cuándo y cómo interviene esta tecnología, mantener la responsabilidad humana y evaluar críticamente sus resultados. También contemplan protección de datos, seguridad, sostenibilidad, respeto de derechos y usos exclusivamente no militares.
Para la investigación, esa supervisión importa tanto como la escala de los datos. Los principios establecen que el funcionamiento y las salidas de los sistemas deben permanecer bajo control y validación humana. El acuerdo abre una línea de trabajo sobre modelos científicos compartidos; su aporte concreto dependerá del desarrollo y de la evaluación que sigan a esta declaración de intención.




