Brasil registró una variación mensual de precios de -0,32% en agosto, lo que llevó la inflación acumulada en doce meses a 4,42%.

La baja mensual estuvo apoyada principalmente por retrocesos en grupos como alimentos y vivienda. El dato ofrece alivio respecto de meses anteriores, aunque la trayectoria anual sigue siendo relevante para la política monetaria.

La evolución de tasas, actividad y tipo de cambio continuará condicionando los próximos registros. Un mes de deflación no implica que todos los bienes y servicios hayan bajado de precio.