Agilent acordó comprar Proscia por US$240 millones en efectivo al cierre de la operación, más hasta US$30 millones sujetos al cumplimiento de metas futuras. El anuncio de este martes 13 de octubre incorpora una nueva pieza a la estrategia de la compañía de combinar instrumentos de laboratorio, reactivos y software. La adquisición todavía no está completada: depende de las condiciones de cierre y se espera para el comienzo de su ejercicio fiscal 2027.

El activo central es una plataforma de patología digital. En ese campo, las preparaciones de tejidos pueden convertirse en imágenes que los especialistas consultan, comparten y analizan en una computadora. Proscia desarrolla el software que conecta ese trabajo con los escáneres, los sistemas de información del laboratorio y otras aplicaciones. Su propuesta es reunir imágenes, datos y circuitos de trabajo que de otro modo pueden quedar repartidos entre distintos equipos.

El acuerdo distingue dos componentes del precio. Los US$240 millones corresponden al pago inicial previsto para el cierre; el adicional de hasta US$30 millones es contingente. Por lo tanto, US$270 millones es el máximo resultante de sumar ambas partes, no un desembolso asegurado desde el anuncio.

De una alianza comercial a una integración

Agilent y Proscia ya trabajaban juntas antes de esta operación. En marzo de 2023, Agilent anunció públicamente un acuerdo plurianual de distribución para combinar sus soluciones de tinción de tejidos con Concentriq Dx. Aquella asociación apuntaba a ofrecer a los laboratorios un circuito digital que abarcara la preparación de muestras y la consulta de las imágenes.

La plataforma fue presentada entonces como un entorno abierto, capaz de integrarse con distintos fabricantes de escáneres y programas de análisis. Esa interoperabilidad importa porque un laboratorio puede tener equipos y aplicaciones de varios proveedores. La propuesta comercial busca coordinarlos en un mismo entorno, sin exigir que todo el instrumental tenga una sola marca.

El sistema también permite compartir casos a distancia para la revisión entre profesionales. Esa función es diferente de un diagnóstico automático: digitalizar una preparación y hacerla accesible a otro especialista no elimina la interpretación del patólogo. Del mismo modo, la incorporación de una herramienta de inteligencia artificial depende de su uso previsto y de las validaciones que correspondan.

En su descripción actual, Proscia distingue productos destinados a diagnóstico de otros autorizados únicamente para investigación. La empresa aclara que sus propias aplicaciones de inteligencia artificial son para uso de investigación y que la compatibilidad de una aplicación externa con Concentriq no le concede, por sí sola, autorización diagnóstica. Esa diferencia limita las promesas que pueden atribuirse a la tecnología.

Escala, clientes y pasos pendientes

Según las cifras informadas en el acuerdo, Proscia presta servicios a más de 4.000 laboratorios, hospitales y clínicas, además de 16 de las 20 mayores compañías farmacéuticas. Sus ingresos de los últimos doce meses superaron los US$18 millones. Son datos corporativos que describen la escala comercial de la empresa, no una medición independiente de resultados clínicos.

David West, cofundador y director ejecutivo, repasó en un mensaje publicado este martes el origen del proyecto junto con Nathan Buchbinder y Coleman Stavish. Explicó que la compañía nació en habitaciones universitarias y que ahora busca aprovechar el alcance de Agilent para ampliar la adopción de sus herramientas. Su planteo combina desarrollo de software con una infraestructura de laboratorio ya instalada.

Si se completa la compra, Proscia quedará integrada al grupo de Mercados de Ciencias de la Vida y Diagnóstico de Agilent. Hasta entonces, el hito confirmado es la firma del acuerdo. La operación amplía la apuesta por la información digital generada en los laboratorios, pero sus efectos sobre productos, clientes y organización dependerán de la integración posterior.