Una mancha blanca de unos 100 kilómetros cuadrados, rodeada por rocas de tonos ocres y atravesada por cauces, sobresale en una fotografía de Madagascar que la NASA difundió el 5 de octubre. La escena muestra el macizo de Saririaky, en el sur de la isla, formado por anortosita: una roca que también tiene un papel central en la historia de la superficie lunar. La imagen fue tomada desde la Estación Espacial Internacional el 28 de agosto de 2026.
La publicación del Observatorio de la Tierra recupera esa captura para explicar un contraste que se distingue desde la órbita. No se trata de un descubrimiento de material llegado de la Luna ni de una formación reciente. El interés está en que una roca terrestre permite reconocer procesos geológicos antiguos y, al mismo tiempo, establecer comparaciones con otro cuerpo del sistema solar.
Una roca que guarda una historia de cientos de millones de años
La anortosita es una roca ígnea intrusiva: se origina cuando el magma se enfría bajo la superficie. En Saririaky presenta cristales minerales grandes y forma un afloramiento claro, bien diferenciado de su entorno. La NASA sitúa su formación en el Precámbrico tardío, hace al menos 600 millones de años.
El trabajo de Lewis Ashwal y otros investigadores publicado en 1998 en Contributions to Mineralogy and Petrology, citado por la agencia, estudió cuatro cuerpos de anortosita del sudoeste de Madagascar. Sus análisis isotópicos estimaron una edad de cristalización de 660 millones de años, con una incertidumbre de 60 millones, para muestras de Saririaky y Ankafotia. El estudio también identificó huellas de transformaciones posteriores asociadas a altas temperaturas y presiones.
Esas edades ayudan a separar dos momentos: el origen de las rocas y las deformaciones que experimentaron después. Los investigadores vincularon la historia metamórfica regional con la unión de Gondwana. En la fotografía actual, las franjas alargadas que rodean el macizo permiten apreciar que el paisaje conserva señales de esfuerzos y movimientos ocurridos mucho antes de la existencia de los continentes tal como los conocemos.
Qué tiene que ver con la Luna
La relación con la Luna es geológica. Las regiones claras y reflectantes de su superficie, conocidas como tierras altas lunares, contienen anortositas de más de 4.000 millones de años. El análisis de las muestras recuperadas por las misiones Apollo permitió estudiar esa corteza antigua, pero la cantidad de material disponible es limitada.
Por eso también se investigan rocas terrestres comparables. La NASA explica, en una publicación previa dedicada al complejo Stillwater de Montana, que algunos materiales de esa zona se acercan especialmente a la composición de las anortositas lunares. Allí se han recogido fragmentos para fabricar sustitutos del polvo lunar y ensayar equipamiento destinado a entrar en contacto con la superficie de la Luna.
La comparación tiene límites. No toda anortosita terrestre reproduce la composición lunar, y la exposición al agua, a la presión o a cambios de temperatura modifica los minerales en nuestro planeta. Que Saririaky tenga ese tipo de roca no significa que sea idéntico a una muestra de Apollo ni que la imagen pruebe un origen extraterrestre.
Una fotografía con fecha y procedencia identificadas
La toma difundida corresponde al registro ISS075-E-85249. Un integrante de la Expedición 75 la obtuvo con una cámara Nikon Z9 y una distancia focal de 400 milímetros. La NASA informó que la imagen fue recortada y mejorada en contraste, y que se retiraron artefactos de la lente. Es una observación real de agosto, presentada ahora como una ventana para interpretar la historia de esas rocas.




