La Argentina podría llevar su producción de litio de 120.000 toneladas de carbonato de litio equivalente en 2025 a unas 573.000 toneladas en 2035, según el informe Mercado de Litio que la Secretaría de Minería publicó este mes. El escenario supone casi quintuplicar el volumen y requiere concretar ampliaciones y nuevos proyectos. Para el período 2026–2030, el documento calcula necesidades de inversión por US$12.700 millones: son desembolsos previstos, sujetos al desarrollo de las iniciativas.
El estudio reúne información de empresas, estadísticas comerciales y proyecciones internacionales para describir el recorrido posible de la actividad. La cifra de carbonato de litio equivalente, identificada como LCE, permite expresar distintos productos en una misma unidad. El informe separa la producción efectiva de la capacidad instalada y prevé superar las 400.000 toneladas de LCE hacia 2030. La disponibilidad de plantas, por sí sola, no asegura que todo ese volumen llegue a producirse.
El punto de partida es un crecimiento de 62% en 2025, sostenido por siete proyectos con distintos niveles de desarrollo. Fénix, en Catamarca, superó las 31.000 toneladas, mientras que Olaroz y Cauchari-Olaroz, en Jujuy, rondaron o superaron las 34.000 toneladas cada uno. El documento destaca que algunas operaciones están cerca de utilizar plenamente sus instalaciones y otras todavía atraviesan el aumento gradual de producción posterior a la puesta en marcha.
En ese segundo grupo ubica a Centenario-Ratones, Sal de Oro y Tres Quebradas, desarrollados en Salta, la zona compartida entre Salta y Catamarca, y Catamarca, respectivamente. También señala que Mariana comenzó su fase comercial durante el primer semestre de 2026. Son situaciones diferentes de las iniciativas que continúan en estudios o construcción. El informe presenta la expansión como un proceso escalonado y advierte que sus datos no reemplazan las verificaciones legales, sociales o ambientales de las autoridades competentes.
Las exportaciones muestran otra dimensión del crecimiento. En 2025 superaron los US$914 millones, con un aumento interanual de 42%, mientras que el volumen enviado al exterior llegó a 113.000 toneladas de LCE, 57% más. El carbonato explicó alrededor del 90% del valor vendido. La diferencia entre el crecimiento en dólares y en cantidades importa porque el resultado comercial depende tanto de los volúmenes que se colocan como de los precios internacionales.
China concentró el 81,1% de las exportaciones argentinas de litio de 2025. La Secretaría vincula esa participación con el peso del país asiático en la refinación y en la fabricación de baterías. A la vez, identifica una exposición a las decisiones comerciales de ese comprador. Para el mercado mundial, recoge una proyección de S&P que lleva la demanda de 1,5 millones de toneladas de LCE en 2025 a 3,5 millones en 2035, con un posible déficit desde 2033.
Parte de la inversión prevista está relacionada con la extracción directa de litio, conocida como DLE. Estas tecnologías separan el mineral de la salmuera mediante procesos industriales y pueden reducir los tiempos frente a la evaporación tradicional. El estudio también señala sus mayores necesidades de capital, equipamiento y electricidad. En la Argentina, Fénix y Centenario-Ratones ya utilizan DLE; el avance de cada nueva operación depende de las características de su salmuera y del diseño de sus instalaciones.
El crecimiento productivo convive con una exploración más ajustada: el presupuesto argentino destinado a buscar litio fue de US$67,3 millones en 2025, una caída de 47% respecto del año anterior. Hacia adelante, el informe ubica el mayor gasto de capital proyectado en 2027, por encima de US$4.000 millones. Para transformar ese escenario en producción, identifica como condiciones centrales ejecutar las inversiones, ampliar la infraestructura logística y sostener previsibilidad para las decisiones de mediano y largo plazo.




