La forma en que el ADN se pliega dentro de las células puede ayudar a explicar la evolución de los complejos sistemas nerviosos de pulpos, calamares y sepias. Un equipo encabezado por la Universidad de Viena publicó el 9 de octubre en Nature Communications una investigación que relaciona antiguas reorganizaciones del genoma con cambios en la regulación de los genes. El trabajo propone que esa arquitectura tridimensional tuvo un papel activo en la aparición y conservación de rasgos de estos animales.
La novedad es la publicación del estudio después de la revisión por especialistas. El equipo, liderado por Thea F. Rogers y con participación de investigadores de Estados Unidos y Europa, había difundido una versión preliminar en 2025. Ahora, la revista presenta la versión definitiva y sus datos de respaldo. La investigación aborda una pregunta que sigue abierta: cómo modificaciones acumuladas en el material genético pueden contribuir a sistemas biológicos tan elaborados como el cerebro de los cefalópodos.
Para estudiarlo, los científicos compararon tres especies: el calamar Euprymna scolopes, la sepia Sepia officinalis y el pulpo californiano de dos manchas, Octopus bimaculoides. Integraron mapas de contactos entre regiones del ADN con mediciones de actividad genética y de accesibilidad de la cromatina, el conjunto formado por ADN y proteínas. También compararon tejidos y etapas del desarrollo, para distinguir estructuras compartidas de otras que cambian según la especie o el momento de la vida.
El punto central es que la información genética tiene una organización espacial. Una reorganización de los cromosomas puede acercar fragmentos que antes estaban alejados y generar nuevas relaciones de regulación. Con el tiempo, algunas de esas relaciones se vuelven interdependientes. Los autores describen ese proceso como un entrelazamiento regulatorio: una posible vía para producir nuevas combinaciones de actividad genética sin perder funciones esenciales que el organismo necesita mantener.
El análisis encontró dos comportamientos distintos. Los grandes dominios de cromatina mostraron una conservación amplia, mientras que los contactos más pequeños, llamados bucles, resultaron mucho más variables. Esos bucles acercan regiones distantes y pueden participar en el control de los genes. El equipo observó diferencias entre especies, tejidos y etapas del desarrollo, además de asociaciones con funciones del sistema nervioso. La arquitectura del genoma combina así zonas relativamente estables con conexiones más flexibles.
La línea de investigación tiene antecedentes concretos. En abril de 2022, otro estudio publicado en Nature Communications había identificado 505 agrupaciones de genes características de los cefalópodos, al comparar el calamar Euprymna scolopes con otros animales. La mayoría de los genes involucrados tenía equivalentes fuera de ese grupo. Esa observación señalaba que la novedad podía surgir del cambio de ubicación y de las relaciones entre genes ya existentes, además de la aparición de genes nuevos.
Otra investigación de 2022, centrada en los cromosomas de calamares y pulpos, encontró genomas muy reorganizados frente a los de otros moluscos. También describió grandes conjuntos de genes vinculados con el desarrollo cerebral y patrones particulares de edición del ARN, la molécula que transmite instrucciones utilizadas para fabricar proteínas. Estos antecedentes muestran que la complejidad de los cefalópodos se investiga en varios niveles: el contenido del genoma, su distribución en los cromosomas y la manera en que se utilizan sus instrucciones.
El trabajo actual aporta evidencia sobre una de esas capas, pero no establece una explicación única de la inteligencia de los pulpos ni permite atribuir un comportamiento a un solo pliegue del ADN. Su propuesta es más precisa: los cambios espaciales pueden modificar relaciones regulatorias y condicionar la evolución posterior. Comprender qué conexiones se conservan y cuáles cambian ofrece un camino para investigar cómo surgieron los sistemas nerviosos de estos animales y por qué algunas de sus características persisten.




