Más de 160 trabajadores de las operaciones marítimas de Apache en el Reino Unido respaldaron una huelga por un conflicto salarial que podría comenzar durante octubre. El sindicato Unite difundió el resultado de la votación y advirtió sobre posibles efectos en el sistema de transporte de hidrocarburos Forties, en el mar del Norte. La empresa, por su parte, sostuvo que cuenta con planes para mantener el funcionamiento de la infraestructura utilizada por otros productores.

El conflicto abarca siete instalaciones vinculadas a los yacimientos Forties y Beryl. Entre los empleados involucrados hay técnicos de producción, electricidad, instrumentación, mecánica y telecomunicaciones, además de operadores de radio. Unite informó que la propuesta salarial fue rechazada ampliamente, aunque el comunicado sobre el resultado no publicó un porcentaje de apoyo ni un calendario preciso de jornadas de paro. La medida todavía debe distinguirse de una interrupción efectiva de la producción: lo anunciado es el respaldo de los trabajadores a realizarla.

La consulta había sido comunicada por la organización sindical el 2 de septiembre. Según aquel anuncio, la votación se abrió el 3 de septiembre y su cierre estaba previsto para el 1 de octubre. En esa instancia Unite ya había planteado que, si obtenía el respaldo necesario, la protesta podía comenzar a mediados de octubre. El resultado difundido ahora representa un nuevo paso en ese proceso, después de varias semanas de disputa por la actualización de los ingresos.

Las partes mantienen posiciones diferentes sobre la oferta. El sindicato considera que implica una pérdida de poder adquisitivo para parte del personal, con situaciones que van desde un congelamiento hasta aumentos inferiores a la inflación. Apache respondió que su propuesta final incluye una suba del 4% para los trabajadores sindicalizados, en línea con la concedida este año a los empleados no sindicalizados. En declaraciones reproducidas por el diario escocés Press and Journal, la compañía defendió la oferta y aseguró que su preferencia sigue siendo resolver el conflicto mediante el diálogo.

El punto operativo central es la plataforma Forties Charlie. Unite prevé que una paralización de esa instalación podría reducir la presión del sistema y afectar el transporte de hidrocarburos de otras empresas. La red es operada por INEOS y, según los datos citados por el sindicato y recogidos por Reuters, maneja aproximadamente el 29% de la producción petrolera británica y el 30% de la gasífera. Esas proporciones describen la relevancia de la infraestructura; no equivalen a un volumen de producción que ya se haya perdido.

Apache presentó una evaluación distinta del posible impacto. Explicó que su plan contempla conservar personal experimentado en Charlie para operar la planta y sostener la producción de terceros, incluso si se suspendiera la actividad en sus cinco plataformas de Forties. También indicó que una reducción de presión por el cese de su propia producción sería comparable a la que ocurre durante un mantenimiento programado. Son previsiones de la operadora ante una eventual huelga, cuyo alcance dependerá de cómo evolucione la negociación.

Forties conecta la producción del mar del Norte con instalaciones de procesamiento en Escocia. INEOS describe la red como un sistema integrado para transportar petróleo y líquidos del gas desde la zona central del mar hasta el cinturón industrial escocés. Su importancia supera a un solo yacimiento: el crudo Forties Blend integra las corrientes que respaldan la referencia internacional Brent, utilizada en la formación de precios del petróleo.

El sistema fue inaugurado el 3 de noviembre de 1975. Al celebrar su cincuentenario, INEOS informó que había transportado más de 9.600 millones de barriles de petróleo y líquidos del gas procedentes de más de 80 campos. La compañía, que adquirió la red en 2017, también reportó inversiones superiores a 500 millones de libras para modernizarla y extender su vida operativa hacia la década de 2040. En ese entramado de instalaciones compartidas, el próximo dato decisivo será si las conversaciones salariales permiten evitar el paro o si se confirma un cronograma de medidas.