La Bolsa de Tokio arrancó la semana con un salto: el Nikkei 225 cerró este lunes 5 de octubre en 69.946,86 puntos, con una ganancia de 1.637,40 puntos, equivalente al 2,40%. El resultado definitivo, publicado por el administrador del índice, dejó al mercado a menos de 54 puntos de los 70.000. Esa barrera había sido superada durante la sesión, pero no se sostuvo al cierre. El avance estuvo concentrado en las grandes empresas tecnológicas.
El recorrido de la jornada muestra la diferencia entre tocar un nivel y terminar por encima de él. El indicador abrió en 69.113,74 puntos y alcanzó un máximo de 70.072,13 a las 10.44 de Tokio. Su mínimo fue de 69.050,23. Al concluir las operaciones, 157 de los 225 componentes habían subido y 68 habían bajado, sin acciones que terminaran sin cambios. La mejora del promedio fue amplia, aunque no alcanzó a todos sus integrantes.
Los semiconductores tuvieron un papel decisivo. De acuerdo con el balance de Fisco, Advantest, Tokyo Electron, Fast Retailing y SoftBank Group aportaron, entre las cuatro, más de 1.000 puntos al avance del Nikkei. También subieron TDK, Kyocera, Shin-Etsu Chemical y Disco. La combinación reúne fabricantes de componentes y equipos, un grupo de inversión tecnológica y una compañía de consumo con fuerte peso en el índice: no todas las empresas que impulsaron el resultado pertenecen al mismo negocio.
En el mercado Prime de Tokio se negociaron aproximadamente 2.259 millones de acciones por 7,75 billones de yenes, según ese relevamiento. Entre los sectores que avanzaron estuvieron los equipos eléctricos, los productos de vidrio y cerámica y los químicos. En cambio, retrocedieron electricidad y gas, minería y transporte marítimo. Nintendo, Sony Group, Daikin y Fujikura figuraron entre los papeles que bajaron. El cierre positivo, por eso, no describe una mejora uniforme de todas las actividades.
Associated Press había registrado durante la rueda una recuperación apoyada en el interés por la inteligencia artificial y en menores temores a otra suba inmediata de las tasas estadounidenses. La agencia también observó movimientos mucho más moderados en Australia y Hong Kong. Esa lectura describe el ánimo de los inversores, no una resolución nueva de la Reserva Federal. El banco central estadounidense todavía tiene por delante su próxima reunión de política monetaria.
El antecedente económico inmediato fue el informe laboral publicado el viernes 2 de octubre. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos informó que septiembre sumó 29.000 empleos no agrícolas y que la desocupación permaneció en 4,2%. Además, corrigió los registros de julio y agosto: entre ambos meses hubo 60.000 puestos menos que en la estimación anterior. Agosto quedó en 133.000 empleos adicionales y julio en una pérdida de 10.000.
El mismo reporte situó la remuneración promedio por hora del sector privado en US$37,81, con una variación mensual de 0,1% y un aumento de 3% en doce meses. La semana laboral promedio se mantuvo en 34,4 horas. Son indicadores diferentes de la cantidad de puestos creados y completan el panorama que los mercados evalúan para anticipar las decisiones monetarias.
La Reserva Federal había aumentado el 16 de septiembre su rango de referencia en un cuarto de punto porcentual, hasta 3,75%-4%, y señalado que la inflación continuaba elevada. Su siguiente encuentro está previsto para el 27 y 28 de octubre. La expectativa de que mantenga las tasas explica parte de la reacción bursátil, pero no constituye una decisión anunciada: el cierre de Tokio confirma una recuperación de precios, no el rumbo definitivo de la política monetaria estadounidense.




