Veinticinco soldadores participan en la primera experiencia de un programa provincial que busca multiplicar la formación de mano de obra para la minería. La directora de Empleo y Formación, Luciana Cuk, informó que fueron seleccionados entre unos 60 postulantes y que cursarán hasta diciembre. La novedad es el avance del grupo de instructores y su posible despliegue territorial, dentro de una iniciativa presentada durante septiembre, no el anuncio de una contratación masiva.

La estrategia consiste en preparar primero a quienes enseñarán el oficio. Con un manual común, el Gobierno pretende que los cursos posteriores compartan procedimientos y niveles de exigencia. La Dirección depende de la Secretaría de Industria, Comercio y Servicios del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación. El objetivo declarado es que trabajadores de distintos departamentos puedan acceder a conocimientos compatibles con las necesidades técnicas de los proyectos mineros.

En declaraciones publicadas por Diario de Cuyo este jueves, Cuk estimó una demanda potencial de alrededor de 1.500 soldadores, a razón de unos 300 por año. También fijó como aspiración formar a 300 alumnos de buen nivel antes de terminar 2026. Las dos cifras describen horizontes diferentes: una corresponde a necesidades proyectadas de la industria y la otra al alcance buscado por la capacitación. Ninguna acredita vacantes disponibles ni ingresos laborales asegurados.

El manual constituye una pieza central porque permite ordenar contenidos desde conocimientos básicos hasta prácticas de mayor complejidad. Después de la evaluación inicial, los asistentes reciben una formación que deberán transmitir en talleres. Cuk explicó que algunos ya pueden compartir lo aprendido mientras continúa el curso. Entre las actividades mencionadas aparece una propuesta de soldadura para mujeres en Rawson y la posibilidad de llevar clases a departamentos alejados del Gran San Juan.

La presentación técnica difundida por Minería y Desarrollo en septiembre permite entender qué se pretende enseñar. Las uniones utilizadas en equipos mineros deben responder a exigencias de carga y temperatura que requieren procedimientos específicos. El especialista Mariano Carreras describió controles de calidad sobre probetas mediante líquidos penetrantes, partículas magnéticas y radiografía industrial. Esos ensayos permiten buscar defectos sin destruir la pieza y comprobar si el trabajo responde al procedimiento establecido para su calificación.

El enfoque combina habilidad práctica y verificación técnica. Saber ejecutar una soldadura y demostrar que cumple requisitos son instancias relacionadas, pero distintas. Por eso la formación apunta a procedimientos de alta exigencia y no solamente a incorporar herramientas de taller. El antecedente publicado por Canal 13 San Juan también destacó la preparación de un cuerpo de formadores y la intención de sostener una oferta de capacitación vinculada con las necesidades laborales provinciales.

La soldadura funciona como prueba piloto de una metodología que podría extenderse a otros oficios. Cuk mencionó electricidad como una posibilidad y señaló que el área mantiene contacto con representantes de los proyectos para conocer sus requerimientos. Esa ampliación sigue siendo una intención: no se informó un calendario de cursos eléctricos ni una inscripción nueva con cupos confirmados. Tampoco se detallaron empleadores que hayan comprometido incorporaciones de los participantes actuales.

El desafío inmediato es completar la preparación de los 25 instructores y convertirla en cursos sostenidos en distintos puntos de San Juan. La descentralización puede acercar el aprendizaje a quienes no viven en la capital, siempre que se concreten los talleres previstos. Para conocer futuras convocatorias, la funcionaria remitió a las comunicaciones de la Dirección de Empleo y Formación. Las próximas inscripciones deberán confirmarse allí, con sus requisitos y fechas, antes de presentarlas como oportunidades abiertas.