San Juan trabaja en la identificación de sectores del río aptos para ensayar la recarga del acuífero y analiza utilizar pozos que dejaron de funcionar. David Devia, secretario de Recursos Hídricos, explicó los métodos en una entrevista con 0264 Radio publicada este domingo. La iniciativa busca aprovechar una mayor disponibilidad de agua; todavía no se presentaron resultados de recuperación de la reserva subterránea.

Según el funcionario, el trabajo se concentra entre el dique Ignacio de la Roza y la Ruta 40. Allí se prevén piletas sucesivas que permitan separar sedimentos antes de infiltrar agua. También se identificaron pozos próximos a canales de riego para intervenciones más pequeñas. La evaluación incluirá comparar niveles en perforaciones testigo antes y después de cada ensayo.

El mecanismo requiere controlar la turbidez: los materiales finos pueden obstruir los espacios por donde ingresa el agua. Esa dificultad explica por qué disponer de más caudal no equivale automáticamente a recuperar capacidad de almacenamiento bajo tierra.

La importancia de ese sector del río aparece documentada en el sexto informe técnico del CIGIAA, publicado en marzo de 2026. El estudio ubica entre la Quebrada de Ullum y la Ruta Nacional 40 el tramo decisivo para la recarga natural del Tulum. Allí, el cauce pasa sobre la parte libre del acuífero y favorece que el agua penetre hacia las capas subterráneas.

El documento diferencia esa zona de las áreas semiconfinadas y confinadas, donde existen materiales que limitan la infiltración vertical. También explica que el balance depende del agua que circula por el río y de los aportes que provienen de canales y riego. No alcanza, por lo tanto, con mirar cuánto acumulan los embalses: importa qué recorrido sigue el recurso después de salir de ellos.

Ese análisis técnico aporta contexto, no una medición de los ensayos anunciados ahora. El informe corresponde a marzo y sus registros no permiten afirmar cuál es el nivel actual de cada perforación. Tampoco reemplaza los controles que deberá mostrar una experiencia de recarga para establecer su alcance.

La recuperación del agua subterránea convive con otro desafío productivo: evitar que una eventual suba de las napas perjudique terrenos cultivados. En septiembre, Sergio Armando López, presidente de la Sociedad de Chacareros Temporarios de Rawson, planteó esa preocupación en una entrevista con Diario Huarpe. Mencionó al Médano de Oro entre los sectores donde el manejo del agua requiere atención preventiva.

El dirigente explicó entonces que la entidad había solicitado trabajos sobre drenajes que perdieron funcionalidad. Su planteo no fue rechazar una mayor disponibilidad para riego, sino preparar los desagües antes del período de mayor circulación. La limpieza y el mantenimiento permiten abordar un problema distinto de la falta de agua: cómo conducirla sin afectar las condiciones del suelo productivo.

El antecedente muestra que recargar y drenar no son objetivos necesariamente opuestos. Se trata de intervenciones en lugares y condiciones diferentes, que deben evaluarse según el comportamiento del agua. El beneficio de una operación no puede presumirse igual para toda la cuenca ni para cada explotación agrícola.

La expectativa oficial de aprovechar excedentes ya había sido expuesta en agosto. La información difundida ahora agrega detalles sobre los ensayos y su seguimiento, no la confirmación de que el acuífero haya recuperado niveles. Para conocer ese resultado harán falta las mediciones posteriores y su comparación con la situación inicial de cada sector intervenido.