Rivadavia comenzó una nueva etapa del programa Municipio Unido por la Niñez y la Adolescencia (MUNA), de UNICEF. El trabajo abre un autodiagnóstico sobre 15 temáticas para definir prioridades locales y preparar políticas públicas. La incorporación había quedado formalizada mediante una carta de compromiso en agosto; la novedad es el inicio del trabajo presencial en el departamento.
Paola Llinás, consultora del equipo de coordinación de MUNA, explicó a Diario Huarpe que el relevamiento permitirá seleccionar los problemas que requieren atención prioritaria. Entre los asuntos mencionados figuran la inclusión de adolescentes que están fuera de la escuela, la prevención de la violencia, la salud adolescente, la primera infancia, la salud mental y el ambiente. La instancia inicial servirá también para orientar las capacitaciones que tomarán los equipos responsables.
Rivadavia integra esta etapa provincial junto con Capital, Rawson, Santa Lucía y Chimbas. La puesta en marcha cuenta con el acompañamiento del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano y de la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. La convocatoria local difundida antes del encuentro contemplaba una apertura institucional y un taller coordinado por referentes de UNICEF para San Juan y consultoras de la Universidad Nacional de San Juan.
El aporte de UNICEF consiste en asistencia técnica, formación y herramientas para diseñar, implementar y seguir las intervenciones. La iniciativa comenzó en 2021 y tiene continuidad dentro del programa de cooperación para la Argentina de 2026 a 2030. Su propuesta incluye el intercambio de experiencias entre municipios y la articulación con los gobiernos provinciales, además de la participación de organizaciones sociales, universidades y otros actores de cada comunidad.
La metodología permite precisar qué significa el autodiagnóstico. La guía de UNICEF dedicada a esta etapa organiza el análisis en tres planos: la situación de la población infantil y adolescente, las respuestas públicas que ya existen y los recursos y capacidades del municipio. Es decir, junto con los indicadores educativos, sanitarios, sociales y demográficos se revisan los programas disponibles, los servicios y las posibilidades de coordinación entre las instituciones.
El mismo documento propone observar diferencias entre barrios y otros factores de desigualdad, en lugar de trabajar únicamente con promedios generales. También plantea incorporar áreas que no se ocupan exclusivamente de infancia, como ambiente e infraestructura. El resultado buscado es una base de información compartida que permita reconocer necesidades, elegir prioridades y establecer un punto de referencia para evaluar posteriormente las acciones. Son orientaciones del programa, todavía no conclusiones sobre Rivadavia.
El paso posterior es convertir ese análisis en un plan de acción. La guía específica de MUNA establece que la planificación debe identificar objetivos, tareas, responsables, plazos y recursos humanos y materiales. También requiere indicadores y metas para distinguir entre actividades realizadas y resultados obtenidos. Ese esquema contempla estimar los costos y prever cómo se financiarán las intervenciones, además de revisar los avances para ajustar lo que no funcione como estaba previsto. La propuesta metodológica contempla, además, la comunicación anual de avances y logros.
La participación de niñas, niños y adolescentes forma parte del enfoque general de la iniciativa. UNICEF la vincula tanto con la identificación de necesidades como con el diseño de respuestas, junto con las familias y las organizaciones locales. En Rivadavia, el trabajo informado se encuentra en la etapa de diagnóstico: la selección definitiva de prioridades y las medidas que se pondrán en práctica surgirán del proceso que acaba de comenzar.




