El Palacio Real de Riofrío, en la provincia española de Segovia, sumó un museo dedicado a la relación entre los antiguos espacios de caza de la monarquía y la conservación de la naturaleza. Patrimonio Nacional anunció el 14 de octubre la apertura del Museo del Patrimonio Natural, que podrá visitarse de manera independiente y gratuita hasta el 31 de diciembre.

La intervención forma parte de un proyecto de más de 2,5 millones de euros financiado con fondos europeos NextGenerationEU. Incluye la renovación del centro de recepción y una maqueta del conjunto monumental instalada en la Sala de Guardias.

El recorrido conserva 28 dioramas de fauna ibérica creados en los años ochenta por José Luis Benedito y Emilio Ruiz del Río. A ese patrimonio suma obras artísticas y recursos interactivos para explicar cómo se administran y protegen estos ambientes. La muestra incorpora audiovisuales, maquetas y juegos para distintos públicos. La escala de la propuesta supera al bosque que rodea el edificio: Patrimonio Nacional gestiona cerca de 18.000 hectáreas de espacios naturales y zonas verdes.

Tras el período gratuito, el museo quedará incluido en la entrada al palacio y también tendrá una entrada propia, según el anuncio oficial de apertura.

Un bosque de 640 hectáreas junto a Segovia

El entorno inmediato ayuda a entender el enfoque de la nueva institución. El Bosque de Riofrío ocupa 640 hectáreas, se encuentra a nueve kilómetros de Segovia y pertenece al término municipal de San Ildefonso. La altitud del terreno varía entre 950 y 1.086 metros, según la descripción del organismo. Sus paisajes reúnen encinas, sabinas, rebollos y fresnos, con sectores de vegetación vinculados al curso del río Frío.

La ficha ambiental del lugar describe además la presencia de sauces, chopos y arbustos como romeros y tomillos. Entre los animales menciona ciervos, gamos, zorros, tejones y comadrejas, además de aves como el buitre negro y el buitre leonado. En total registra 102 especies animales y más de 50 especies de aves.

El acceso público se concentra en un sector de alrededor de cinco hectáreas próximo al palacio, acondicionado con mirador, señalización, bancos y mesas. Esa delimitación integra el plan destinado a compatibilizar las visitas con la protección ambiental.

El bosque forma parte de la Red Natura 2000 y está comprendido en áreas europeas de conservación y protección de aves. Patrimonio Nacional presenta sus valores naturales y condiciones de visita como una dimensión inseparable del conjunto histórico.

Una residencia que pasó más de un siglo deshabitada

El edificio fue impulsado en el siglo XVIII por Isabel de Farnesio, viuda de Felipe V. Su proyecto buscaba disponer de una residencia de campo y contemplaba construcciones auxiliares, entre ellas caballerizas, una iglesia y un teatro. La llegada de su hijo Carlos III al trono volvió a darle protagonismo en la corte y la reina nunca llegó a habitar Riofrío.

Según la historia publicada por Patrimonio Nacional, el palacio permaneció sin huéspedes durante más de cien años. Francisco de Asís lo ocupó y decoró en el siglo XIX. También fue utilizado por Alfonso XII durante el duelo por la muerte de su primera esposa, María de las Mercedes, en 1878.

Su apertura al público en la década de 1960 dividió la planta principal en dos ámbitos: una recreación de residencia romántica, conocida como Museo Alfonsino, y el Museo de la Caza. Las intervenciones del período 2013-2016 buscaron recuperar usos y decoraciones del siglo XIX e incorporaron más de 500 obras procedentes de otros Reales Sitios.

La reforma también recuperó espacios como el salón de billar, un dormitorio y el oratorio. Esa trayectoria del palacio aporta el contexto histórico para la nueva propuesta centrada en su patrimonio natural.