Rio Tinto estudia un nuevo proyecto de litio en la Argentina que podría demandar alrededor de US$1.000 millones y cuyo anuncio no llegaría antes de 2027. Así lo explicó Jérôme Pécresse, jefe de Aluminio y Litio, en una entrevista con La Nación publicada este sábado. El ejecutivo no identificó el emprendimiento ni su provincia y aclaró que todavía trabaja en los estudios para definir la inversión.
Pécresse señaló que la empresa prevé presentar al menos otro proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. También planteó que la continuidad de su expansión requiere reglas estables y mejoras de infraestructura. Las declaraciones expresan una intención empresarial: no constituyen la aprobación de un nuevo proyecto, una adhesión ya otorgada al RIGI ni un desembolso por ese monto.
La evaluación se inscribe en una estrategia de crecimiento que la minera había detallado en septiembre. Su objetivo es llegar a unas 200.000 toneladas anuales de capacidad de carbonato de litio equivalente en 2028, frente a las 75.000 toneladas de 2024. La documentación corporativa distingue esa capacidad de la producción efectiva: el volumen que puede entregar una instalación depende también de su puesta en marcha y del ritmo con que alcance el funcionamiento previsto.
Dentro de esa cartera, Fénix y Sal de Vida se encuentran en Catamarca. En sus resultados del primer semestre, publicados el 29 de julio, Rio Tinto informó que Fénix 1B y Sal de Vida habían obtenido su primera producción antes de lo programado. Ese avance corresponde a desarrollos ya identificados y no al eventual proyecto adicional mencionado ahora. Fénix opera en el Salar del Hombre Muerto desde 1997 y utiliza extracción directa de litio mediante adsorción selectiva, según la ficha oficial de la instalación.
El otro desarrollo relevante es Rincón, en Salta. En marzo, la compañía comunicó que había conseguido US$1.175 millones de financiamiento para una inversión total estimada en US$2.500 millones. El paquete reúne préstamos de la Corporación Financiera Internacional, BID Invest, Export Finance Australia y el Banco Japonés de Cooperación Internacional. La primera producción está prevista para 2028 y el cronograma contempla tres años posteriores de aumento gradual hasta alcanzar la capacidad plena.
Para Rincón, la empresa proyecta construir una capacidad cercana a 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería. Su comunicación técnica aclara que el objetivo de producción previamente informado era de unas 53.000 toneladas por año durante 40 años; las mejoras y la eliminación de restricciones operativas deberían permitir aprovechar la capacidad adicional. Esa diferencia evita equiparar el tamaño nominal de la planta con una producción ya conseguida o garantizada desde el inicio.
En San Juan, el vínculo existente de Rio Tinto con el cobre pasa por Nuton, que figura como accionista de McEwen Copper, titular de Los Azules. La ficha del proyecto lo ubica unos 80 kilómetros al oeste-noroeste de Calingasta y lo describe como un desarrollo avanzado, con estudio de factibilidad completado en 2025. Su diseño contempla una explotación a cielo abierto con lixiviación y producción de cátodos de cobre en el lugar.
McEwen mantiene pendientes pasos decisivos para Los Azules: señala que las solicitudes de permisos sectoriales, incluidas concesiones de agua e infraestructura, están en trámite. La decisión final de inversión prevista para mediados de 2027 depende del financiamiento completo y de las aprobaciones correspondientes. Es una trayectoria distinta del proyecto de litio aún sin nombre: la entrevista de Pécresse no permite asignar a San Juan los US$1.000 millones bajo estudio.




