El Senasa recordó este viernes los controles que deben cumplirse antes de trasladar bovinos, búfalos y equinos para evitar que la garrapata llegue a zonas libres del parásito. La primera obligación es verificar las exigencias sanitarias del movimiento y, cuando corresponda, pedir una inspección de la tropa en el establecimiento de origen.
La revisión debe realizarla personal técnico o veterinario acreditado ante el organismo. Su resultado queda registrado en el Formulario de Inspección y Despacho de Hacienda, conocido como FIDHA. Si no se encuentran garrapatas vivas, el formulario se acepta y habilita la emisión del Documento de Tránsito electrónico dentro de las 48 horas siguientes. Si se detectan parásitos, la tropa se rechaza y no puede salir en esas condiciones.
El aviso, difundido el 23 de octubre, explica cómo aplicar los controles del Plan Nacional de Control Integrado y Erradicación de la Garrapata del Bovino, actualizado mediante la Resolución 655/2026. No informa un nuevo brote ni anuncia una prohibición general de movimientos: detalla las condiciones que deben verificar los productores para cada traslado.
La vigilancia cambia según la situación sanitaria del territorio. En las áreas de Resguardo Sanitario, naturalmente libres del parásito, cualquier sospecha o hallazgo debe notificarse dentro de las 48 horas. También puede solicitarse una inspección oficial al recibir animales procedentes de zonas con garrapata. En las áreas de Erradicación, donde existe presencia del parásito con diferentes niveles de infestación, los establecimientos deben mantener vigilancia activa al ingresar tropas.
Si el resultado positivo aparece durante el traslado o en destino, los animales deben regresar al establecimiento de origen en un máximo de 48 horas. A partir de ese hallazgo, su titular debe realizar un bioensayo: una prueba que mide la sensibilidad de las garrapatas a los principios activos de los productos veterinarios utilizados para controlarlas.
Ese análisis permite orientar el tratamiento y clasificar al establecimiento según la resistencia detectada. El Senasa remarcó que aplicar productos inadecuados puede favorecer la aparición de poblaciones resistentes y su dispersión. Por eso, la inspección previa y el resultado del laboratorio cumplen funciones diferentes: una controla las condiciones del movimiento y el otro ayuda a definir la estrategia sanitaria posterior.




