Impulsa Mendoza informó este miércoles 7 de octubre que presentó ante la Dirección de Minería los estudios ambientales del Distrito Minero Mendoza Norte. El expediente reúne un informe integral del territorio y evaluaciones particulares para 20 proyectos de exploración, que agrupan 65 propiedades mineras. La presentación abre una instancia de revisión estatal: los trabajos exploratorios siguen sujetos a las autorizaciones correspondientes y el trámite no habilita una explotación.
El distrito comprende aproximadamente 5.500 kilómetros cuadrados en el norte provincial. La cobertura publicada por Minería & Desarrollo lo ubica principalmente en Las Heras y en una porción de Luján de Cuyo. Se trata de una zona con antecedentes de exploración y potencial para diferentes tipos de mineralización, entre ellos sistemas asociados con cobre, oro y molibdeno. Esas características justifican el interés por investigar el subsuelo, pero todavía deben traducirse en resultados concretos de cada iniciativa.
La consultora Knight Piésold elaboró los estudios por encargo de Impulsa. Según la empresa estatal, el relevamiento contempla el agua, los glaciares, la vegetación, la fauna, las comunidades y el patrimonio cultural. Para describir las condiciones del territorio se utilizaron información científica, antecedentes técnicos y datos de organismos públicos, complementados con una visita de reconocimiento. El conjunto también describe las tareas previstas, sus posibles efectos y las medidas planteadas para prevenirlos, reducirlos y seguir su evolución.
Una parte del análisis se ocupa de lo que podría suceder si varios proyectos realizaran actividades de manera simultánea. Esa mirada busca aportar elementos para evaluar efectos acumulativos y organizar medidas de protección a escala territorial. El estudio común se combina con informes particulares: compartir una base de información ambiental no sustituye el examen de los trabajos propuestos en cada proyecto ni anticipa el resultado de la evaluación.
Impulsa interviene como proponente y coordina la logística de elaboración de los informes, además de acompañar a los titulares de derechos mineros durante la tramitación. La decisión ambiental corresponde a otro ámbito: la Autoridad Ambiental Minera, integrada por las direcciones provinciales de Minería y de Protección Ambiental. La distinción es importante porque el organismo que impulsa y presenta la documentación no es quien resuelve si las actividades reúnen las condiciones exigidas para ser autorizadas.
El paso siguiente consiste en revisar la documentación y emitir la resolución que da inicio a su evaluación. Después deberán completarse las instancias técnicas y legales antes de que la autoridad se pronuncie sobre las Declaraciones de Impacto Ambiental. Para los proyectos metalíferos, el procedimiento incluye además el envío a la Legislatura provincial para su ratificación. Las condiciones que se establezcan y la fiscalización estatal regirán las tareas que eventualmente obtengan autorización.
La presentación concreta una etapa que estaba prevista en el procedimiento de adhesión publicado por Impulsa durante el año. Ese documento contemplaba la preparación de un informe general junto con estudios específicos y aclaraba que incorporarse al esquema no garantizaba obtener la declaración ambiental. También preveía informes para proyectos formados por una o más propiedades. Por eso, las 65 propiedades comprendidas en esta entrega no equivalen a 65 minas ni modifican el número de 20 proyectos informado ahora.
La empresa estatal señaló que la exploración apunta a determinar qué recursos existen, en qué cantidad y con qué características. Las actividades pueden incluir estudios del terreno, muestreo y perforaciones, según la propuesta de cada titular y los permisos que obtenga. El avance anunciado corresponde a la presentación de estudios: el resultado de la revisión ambiental y de las posteriores instancias regulatorias definirá cuáles de esas tareas podrán ejecutarse y bajo qué condiciones.




