El Gran Premio de Australia de MotoGP fue cancelado este domingo 25 de octubre en Phillip Island porque la baja visibilidad impedía operar con seguridad al helicóptero médico. La decisión también alcanzó a las carreras de Moto2 y Moto3. Después de las demoras, los pilotos de la categoría principal salieron únicamente para saludar al público: no se disputó la carrera del domingo.
La Australian Grand Prix Corporation, organizadora del encuentro, confirmó que las condiciones no permitían disponer del servicio aéreo de emergencia. El impedimento fue determinante para suspender la actividad. La competencia no podía realizarse sin esa cobertura, aun cuando equipos y espectadores habían permanecido a la espera de una mejora del tiempo.
La organización anunció que trabaja con sus operadores de venta para tramitar devoluciones completas a quienes tenían entradas para el domingo y parciales para los pases de varios días. El comunicado difundido este 25 de octubre no detalla un calendario de acreditación ni un procedimiento individual de reclamo. Por eso, el anuncio de reintegros no debe confundirse con una devolución ya realizada.
La despedida de los corredores se hizo en un formato muy distinto del previsto. Según MotoGP, dieron dos vueltas detrás del auto de seguridad y se detuvieron sobre la recta principal para agradecer a los aficionados que seguían en las tribunas y las laderas del circuito. Fue un recorrido protocolar, sin valor competitivo, al cierre de una jornada que no tuvo resultados de carrera.
El director de carrera, Graham Webber, explicó que la visibilidad reducida no dejaba una alternativa segura para poner en marcha la prueba. La dificultad no se limitaba a circular sobre asfalto mojado: también afectaba una condición indispensable del dispositivo médico. Por eso, los giros de saludo no implicaron que se hubiera habilitado la competencia ni que la decisión de cancelarla hubiera sido revertida.
La lluvia se había prolongado desde la noche del sábado. En su balance oficial, KTM describió un domingo de precipitaciones persistentes y poca visibilidad. La marca había clasificado a Pedro Acosta en el séptimo puesto, a Enea Bastianini en el undécimo, a Brad Binder en el decimotercero y a Maverick Viñales en el decimoquinto. Esas ubicaciones de salida quedaron sin utilización en el Gran Premio.
El equipo diferenció lo ocurrido este domingo de la actividad del sábado, cuando sí se corrió el Sprint, finalmente sobre pista seca. Acosta y Binder habían terminado aquella prueba entre los seis primeros. La cancelación posterior, por lo tanto, no equivale a decir que todo el fin de semana australiano transcurrió sin competencia: el desenlace del domingo fue distinto de lo que había podido completarse el día anterior.
Phillip Island también cerró una etapa como sede del Mundial. La organización lamentó que la despedida del circuito se produjera de esta manera y agradeció a espectadores, equipos, comisarios, voluntarios y a la comunidad local. KTM recordó que el Gran Premio australiano tiene previsto trasladarse a un trazado urbano en Adelaide desde 2027.
La siguiente escala del campeonato será el Gran Premio de Malasia, en Sepang, el próximo fin de semana. Para las estructuras que permanecieron durante horas a la espera de correr en Australia, el cierre dejó el trabajo del sábado como última referencia competitiva antes del traslado. La última imagen dominical en Phillip Island, en cambio, fue la de los pilotos agradeciendo al público bajo la lluvia.




