Javier Milei defendió la apertura comercial y buscó atraer inversiones durante una exposición ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos, este jueves 15 de octubre en Washington. El Presidente sostuvo que la estabilización económica debe dar paso a una etapa de crecimiento y reconoció que los cambios pueden favorecer a algunas actividades y perjudicar a otras. En el encuentro recibió una distinción de la entidad empresarial y expresó su expectativa de que el oficialismo ratifique el rumbo en las elecciones de 2027.
La presidenta y directora ejecutiva de la Cámara, Suzanne Clark, le entregó el premio Global Champion of Free Enterprise. La exposición estuvo dirigida a empresarios e inversores y concentró buena parte del mensaje en las condiciones que, según el mandatario, necesita la Argentina para recibir capital y ampliar sus exportaciones. Milei agradeció tanto a quienes ya operan en el país como a quienes evalúan hacerlo.
En materia comercial, planteó que el mercado argentino resulta insuficiente para sostener la expansión que propone su Gobierno. Presentó la integración con otras economías como una vía para aumentar la escala de las empresas y citó los acuerdos y negociaciones con distintos socios. Su argumento fue que el acceso a más compradores, junto con la reducción de regulaciones, permitiría elevar la producción. Esa relación fue expuesta como parte de su programa económico, no como un resultado uniforme de todas las actividades.
El Presidente también abordó los costos de la transición. Señaló que la apertura modifica la distribución de los recursos entre sectores y que algunas empresas pueden crecer, otras hacerlo menos y otras cerrar. Defendió ese proceso por los beneficios que, a su juicio, genera para los consumidores y sostuvo que la respuesta empresarial debe pasar por la adaptación. La explicación formó parte del discurso ante el auditorio estadounidense, sin anunciar en ese tramo una nueva medida comercial específica.
Otro eje fue la disciplina fiscal. Milei vinculó el equilibrio de las cuentas públicas con la reducción del riesgo financiero y la posibilidad de financiar inversiones. Ratificó el compromiso de cumplir con las obligaciones de deuda y sostuvo que la estabilidad es una condición para el crecimiento. Sus evaluaciones sobre el desempeño del programa fueron presentadas como argumentos del Gobierno para convocar a los inversores.
La evolución del riesgo país, sin embargo, tuvo un contraste durante la misma jornada. Mientras el mandatario sostuvo que el indicador seguía descendiendo, la crónica de La Nación desde Washington informó que esa mañana subía hasta los 640 puntos básicos, su nivel más alto desde comienzos de mes. La diferencia permite separar el balance político de un período más largo del movimiento registrado durante el día de la exposición.
Milei dedicó parte de su intervención a explicar por qué considera que la inversión todavía avanza con lentitud. Atribuyó esa dificultad al desarrollo limitado del mercado de capitales y a la falta de garantías suficientes de los nuevos emprendimientos. En ese contexto defendió el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como un instrumento para facilitar la transición. Los proyectos aprobados o pendientes mencionados en su intervención no equivalen por sí mismos a dinero ya desembolsado ni a obras terminadas.
La presentación incluyó además una defensa de la baja de impuestos, de los derechos de propiedad y del papel de los empresarios. Hacia el cierre, el Presidente trasladó el mensaje al plano electoral: manifestó su confianza en que la sociedad acompañará la continuidad del modelo en 2027. Fue una expectativa política expresada ante inversores, mientras el objetivo económico que planteó para la próxima etapa es transformar la estabilización en mayor inversión y actividad.




