La Universidad Nacional de San Juan volvió a advertir sobre las dificultades para retener docentes y cubrir los cargos que quedan vacantes. El secretario Administrativo Financiero, Ricardo Coca, sostuvo este jueves 8 de octubre que parte de los profesores busca trabajos mejor remunerados en el sistema provincial o en otras actividades. Su planteo pone el foco en la continuidad de los equipos de enseñanza y en el tiempo necesario para formar a quienes ingresan.

En una entrevista con Tiempo Streaming, el funcionario señaló que reemplazar una renuncia se vuelve difícil y que conseguir una persona para ocupar el cargo no resuelve inmediatamente todos los efectos académicos. El nuevo docente necesita preparación y un proceso de formación. Coca vinculó esa salida de profesionales con las diferencias salariales y sostuvo que la calidad educativa también depende de conservar a quienes ya tienen experiencia dentro de la institución.

El diagnóstico tiene un antecedente cuantificado por la propia universidad durante este año. En una publicación oficial del 14 de abril, Coca había situado entre el 5% y el 6% la proporción de docentes que dejaban las cátedras a las que pertenecían. Aclaró entonces que el fenómeno alcanzaba a todo el ámbito universitario, aunque se manifestaba especialmente en sus institutos preuniversitarios. Esa referencia corresponde a abril y no constituye una medición actualizada a octubre.

La explicación difundida por la UNSJ describía un cambio en la dirección de los movimientos laborales: profesionales que antes tenían licencia en el sistema provincial para concentrarse en la universidad empezaban a regresar a aquellas funciones. El funcionario también señalaba problemas para atraer nuevos profesores. Su observación reunía así dos aspectos del mismo desafío: la conservación de quienes ya enseñan y las condiciones ofrecidas a quienes podrían iniciar una carrera docente dentro de la institución.

La dimensión presupuestaria fue tratada por el Consejo Superior al aprobar el ejercicio 2026, en su sesión del 9 de abril. Según la reseña institucional publicada seis días después, la UNSJ organizó un presupuesto total cercano a 127.000 millones de pesos. Coca explicó ante ese cuerpo que la asignación nacional rondaba los 122.000 millones y que la universidad incorporaba otros 4.685 millones mediante economías y ahorros. Son los montos de la planificación anual presentada en abril, no un balance de ejecución al día de hoy.

Esa distribución incluyó una previsión de 2.500 millones de pesos para los distintos sistemas de becas y el Comedor Universitario. Para investigación, Coca informó una asignación nacional de 166 millones y una decisión institucional de destinar 1.200 millones al área. Las cifras muestran que la discusión de recursos abarca el sostenimiento de estudiantes, la actividad científica y el funcionamiento académico, además de las condiciones de empleo de los equipos docentes y nodocentes.

En marzo, la explicación presupuestaria publicada por la UNSJ ya había identificado otro efecto de las restricciones: una menor posibilidad de ampliar o modernizar infraestructura y equipamiento de laboratorios. En aquella presentación, el secretario distinguió el peso mayoritario de los salarios dentro del presupuesto de la porción destinada al funcionamiento. La prioridad comunicada era sostener las tareas de enseñanza, investigación y extensión, mientras se reducía el margen para inversiones de más largo plazo.

Las declaraciones de este jueves vuelven sobre el componente humano de ese panorama. Coca no acompañó su entrevista con un nuevo recuento de renuncias o vacantes que permita actualizar la estimación de abril. El punto concreto que plantea ahora es la dificultad de reemplazar experiencia y formación cuando se pierde un profesor, una tarea que continúa después de cubrir administrativamente el cargo.