La Unión Europea registró un superávit de 32.400 millones de euros en el comercio de productos de alta tecnología durante 2025, según los datos que Eurostat difundió el 6 de octubre. Las exportaciones sumaron 566.500 millones de euros y las importaciones, 534.100 millones. El bloque completó así dos años consecutivos con saldo positivo, después de cuatro ejercicios deficitarios entre 2020 y 2023.
El resultado corresponde al intercambio de bienes con países externos a la Unión Europea. El cálculo considera a sus 27 integrantes como una sola unidad comercial y excluye los movimientos de mercancías entre ellos. Esa delimitación evita confundir las ventas de una empresa europea a otro país del mismo bloque con una exportación hacia el resto del mundo. Tampoco se trata de un balance de servicios digitales ni de una medición de las ganancias empresariales.
China fue el principal origen de las compras europeas de alta tecnología, con 150.400 millones de euros, alrededor del 28% del total. Estados Unidos aportó 131.400 millones, aproximadamente el 25%, y Suiza, 32.600 millones, cerca del 6%. Entre los suministros chinos tuvieron especial peso la electrónica, las telecomunicaciones, las computadoras y los equipos de oficina. Las compras a Estados Unidos se concentraron principalmente en productos aeroespaciales y farmacéuticos.
En el sentido contrario, Estados Unidos fue el mayor destino de las exportaciones, con 195.100 millones de euros y una participación cercana al 34%. Le siguieron el Reino Unido, con 52.500 millones, y China, con 48.100 millones. Los medicamentos tuvieron un papel destacado en las ventas europeas al mercado estadounidense: representaron el 62% de ese flujo, mientras los productos aeroespaciales aportaron otro 12%.
El informe detallado muestra que el saldo global favorable convive con diferencias grandes entre socios. Europa tuvo en alta tecnología un déficit de unos 102.000 millones de euros con China y un superávit cercano a 64.000 millones con Estados Unidos. Por lo tanto, el resultado agregado no significa que el bloque venda más de lo que compra en cada relación bilateral. También varía el balance según el grupo de productos considerado.
La categoría estadística es más amplia que la electrónica de consumo. Eurostat utiliza una clasificación basada en la intensidad de investigación y desarrollo de la fabricación. Incluye nueve grupos: aeroespacial, computadoras y máquinas de oficina, electrónica y telecomunicaciones, farmacia, instrumentos científicos, maquinaria eléctrica, química, maquinaria no eléctrica y armamento. El criterio se aplica a productos identificados por códigos comerciales específicos, no a cualquier empresa que se presente como tecnológica.
Entre los bienes comprendidos aparecen aviones, satélites, circuitos integrados y semiconductores, además de determinados medicamentos e instrumentos de medición. La lista también contempla equipos ópticos, aparatos de diagnóstico y máquinas industriales de control numérico. Esa variedad explica por qué una lectura del indicador centrada solamente en chips o teléfonos dejaría afuera una parte considerable de la actividad que busca medir.
Eurostat informó, además, que el valor de la producción vendida de alta tecnología dentro de la Unión Europea alcanzó 532.000 millones de euros en 2025, frente a 287.000 millones en 2015. La farmacia representó el 31,3% de ese total; le siguieron electrónica y telecomunicaciones, instrumentos científicos y el sector aeroespacial. Producción vendida y exportaciones son indicadores distintos, por lo que sus cifras no deben sumarse como si describieran operaciones independientes. La publicación actualiza el mapa industrial y comercial de 2025, sin constituir un resultado parcial de 2026 ni un pronóstico para este año.




