La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) abrió este lunes 5 de octubre una reunión en Montreal para acelerar la incorporación de herramientas que permitan coordinar mejor los vuelos y reducir demoras, cancelaciones y consumo de combustible. El encuentro reúne a responsables de distintas áreas de la actividad aérea y continuará hasta el viernes 9 en la sede del organismo de Naciones Unidas.

La iniciativa apunta a extender la Gestión del Flujo de Tránsito Aéreo, conocida por la sigla inglesa ATFM. Según explicó la organización, los cierres de espacios aéreos y los fenómenos meteorológicos severos mostraron la vulnerabilidad de las operaciones. A esas dificultades se suman la previsión de un crecimiento del tránsito y la incorporación de nuevas tecnologías, que agregan complejidad a la planificación.

El enfoque consiste en coordinar los vuelos y los factores que condicionan su recorrido antes del despegue, con intercambio de información entre países. Una de sus herramientas es la toma de decisiones colaborativa en aeropuertos: compañías aéreas, operadores aeroportuarios y controladores comparten datos en tiempo real para organizar salidas y llegadas. La gestión integral aeroportuaria amplía ese trabajo al equipaje, el abastecimiento de combustible y los movimientos de pasajeros.

También se busca mejorar la utilización del espacio aéreo. La adopción gradual de rutas libres permite planificar trayectorias más directas, dentro de las condiciones operativas correspondientes, en lugar de depender exclusivamente de recorridos preestablecidos. Otra prioridad es medir la capacidad de aeropuertos y sectores de control, entendida como la cantidad de aeronaves que pueden atenderse con seguridad durante un período determinado.

La OACI planteó además revisar las posibilidades de optimizar las separaciones mínimas entre aviones para aprovechar mejor la capacidad disponible, preservando la seguridad. El secretario general, Juan Carlos Salazar, pidió que las conversaciones produzcan planes prácticos y coordinados entre países vecinos y socios. Las conclusiones alimentarán futuras actualizaciones de las orientaciones del organismo y sus actividades de asistencia a los Estados.

El horizonte regulatorio es de mediano plazo. La presentación oficial de Air Navigation World 2026 sitúa en noviembre de 2030 la aplicación prevista de nuevas disposiciones sobre ATFM. Por eso, el encuentro está dedicado a preparar su implementación y a compartir orientación práctica con Estados, prestadores de servicios de navegación aérea y usuarios del espacio aéreo.

El programa del martes incluye una discusión específica sobre cómo calcular la capacidad aeroportuaria. Entre los factores que deben considerarse figuran el rendimiento y la configuración de las pistas, la disponibilidad de estacionamiento para aeronaves y la geografía local. En el espacio aéreo también cuentan su estructura, los servicios prestados y las separaciones aplicables. Esas evaluaciones permiten contrastar los recursos operativos con la demanda prevista.

Para el miércoles están previstas sesiones sobre planificación de vuelos, información aeronáutica y meteorología. El temario aborda cómo integrar pronósticos y datos cada vez más precisos a los sistemas de apoyo a las decisiones. También contempla la cooperación civil y militar para utilizar el espacio aéreo con mayor flexibilidad, junto con las experiencias de implantación de rutas libres.

La agenda incorpora asimismo operaciones a gran altitud, sistemas no tripulados y movilidad aérea avanzada, además de casos de implementación en distintas regiones. El cierre del viernes prevé revisar la gestión de contingencias y reunir las conclusiones del trabajo. Con ese recorrido, la reunión busca preparar una red más coordinada para responder tanto al aumento de vuelos como a las interrupciones que afectan su funcionamiento.