La nieve acumulada en la cordillera cambió el calendario de exploración de Vicuña, Altar y Los Azules. Las presentaciones de sus geólogos, difundidas el viernes 9 de octubre tras un encuentro de la Cámara Minera de San Juan, muestran tres situaciones: un reinicio previsto para noviembre, una campaña todavía sin fecha y otra desplazada a comienzos de 2027.

En Vicuña, que reúne Josemaría y Filo del Sol en Iglesia, Juan Arrieta informó que el Plan Invierno se extendió hasta fines de octubre. La vuelta de las perforadoras quedó prevista para noviembre. Los campamentos principales permanecieron abiertos, aunque las perforaciones en las zonas de mayor altura se habían detenido a mediados de julio. En Altar, en Calingasta, Jenifer Betancourt explicó que todavía no podían fijar el arranque: primero deben verificar los caminos.

Pedro Cuadras, de Los Azules, también en Calingasta, ubicó el regreso a las tareas de alta montaña a comienzos de 2027. Mientras se despejan los accesos, unas 30 personas del equipo geológico trabajan en baja montaña con datos históricos, mapas y herramientas de inteligencia artificial para definir dónde explorar.

La preparación incluye estudios distintos según cada proyecto. Para la temporada 2026–2027, Aldebaran Resources prevé en Altar 2.700 metros de perforaciones destinadas a estudiar el agua subterránea y entre 5.000 y 6.000 metros de exploración en Altar Sur. También programó sondeos para conocer las condiciones del terreno donde iría la infraestructura. Altar, de cobre y oro, se ubica a unos 3.600 metros de altura.

La compañía situó el estudio de prefactibilidad hacia mediados de 2027, de acuerdo con el detalle publicado por Minería y Desarrollo. Ese documento es una evaluación técnica y económica previa a decisiones posteriores. La hoja de ruta presentada también contempla actualizar durante el último trimestre de 2026 el modelo del depósito con más de 40.000 metros de perforaciones adicionales.

En Los Azules, McEwen Copper planteó mejorar la clasificación de los recursos, estudiar la mineralización en profundidad y analizar las zonas destinadas a infraestructura. Su equipo integró información geológica, geofísica y geoquímica para estudiar otros sectores del mismo corredor. Los objetivos de investigación se mantienen dentro de una campaña cuyo acceso físico está condicionado por la nieve.

El problema del acceso a Los Azules ya tenía un antecedente concreto. El 15 de septiembre, el gerente de Proyectos Civiles, Fabio Oriolani, explicó a Tiempo de San Juan que en algunos sectores se habían encontrado acumulaciones de nieve de aproximadamente seis metros. Tras un reconocimiento aéreo, la empresa calculaba llegar al campamento Embarrado a fines de enero o comienzos de febrero de 2027, frente al arribo habitual en noviembre. La previsión expuesta ahora por el área geológica mantiene ese horizonte de trabajo en verano.

Oriolani había señalado que despejar la huella exige reconocer permanentemente los frentes de nieve y reforzar la dotación de maquinaria, aportada por una empresa de Calingasta. Ese acceso de exploración se diferencia del camino definitivo que Los Azules proyecta para una etapa posterior de desarrollo: tendrá tres secciones y una calzada de aproximadamente diez metros. La tarea inmediata sigue siendo recuperar el paso por el trazado existente para trasladar personas y equipos en condiciones seguras. La empresa había anticipado que primero prepararía la licitación de la sección entre La Alumbrera y el kilómetro 45; no había informado entonces un plazo concreto para realizar ese llamado.