La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) elevó a US$105 por barril su pronóstico para el precio promedio del Brent en el cuarto trimestre de 2026. La nueva estimación supera en US$14 a la que había difundido un mes antes y marca una revisión importante para el mercado internacional del petróleo. El informe de octubre, publicado el martes 6, advierte que la recomposición de la oferta y de las existencias será gradual.

La cifra corresponde a una proyección para octubre, noviembre y diciembre, no a una cotización en tiempo real. La EIA también modificó su escenario para el año próximo: ahora espera un Brent promedio de US$84 por barril en 2027, frente a los US$74 previstos en septiembre. Aunque ese recorrido implicaría una baja respecto del cierre de 2026, el organismo anticipa un mercado más caro de lo que calculaba en su informe anterior.

El diagnóstico combina dos factores: restricciones persistentes en los flujos de crudo de Medio Oriente y escasez en el mercado de diésel. Según la agencia, la necesidad de abastecer la demanda de ese combustible agrega presión sobre las refinerías y sobre sus compras de petróleo. No alcanza, por lo tanto, con observar cuánto crudo se extrae: también importan su transporte, la capacidad de convertirlo en productos y los inventarios disponibles para cubrir faltantes.

La EIA estima que las existencias mundiales de petróleo disminuyeron a un ritmo promedio de 1,9 millones de barriles diarios durante el tercer trimestre. Para el último trimestre del año proyecta otra reducción, de 700.000 barriles diarios. Son cálculos sobre el balance global entre oferta y consumo; no representan el volumen total almacenado. Esa pérdida de reservas comerciales limita el margen con que el sistema puede absorber nuevas interrupciones.

El organismo prevé que parte de la producción que permanece fuera de servicio se recupere a medida que mejoren las rutas de exportación. Su escenario contempla una normalización progresiva durante 2027, acompañada por la reposición de inventarios. Bajo esos supuestos, el precio promedio trimestral del Brent descendería hasta US$74 hacia el cuarto trimestre del año próximo. La trayectoria depende de condiciones que todavía no están aseguradas y no constituye una garantía de precios futuros.

El informe muestra además cómo la tensión llega a los combustibles estadounidenses. Durante septiembre, la nafta minorista promedió US$4,35 por galón y el diésel US$6,29 por galón. La EIA atribuye esos valores tanto al encarecimiento del crudo como al aumento de la diferencia entre su precio y el de los productos refinados. En la costa este estadounidense, los inventarios de destilados quedaron 32% por debajo del promedio estacional de los cinco años anteriores.

Esas cifras describen el mercado de Estados Unidos y no pueden trasladarse directamente a los surtidores argentinos. El documento tampoco anuncia un aumento de tarifas locales ni fija precios para las empresas del país. Su aporte es actualizar una referencia internacional relevante para la actividad petrolera y mostrar las condiciones de abastecimiento con las que trabaja la agencia estadounidense.

La fecha de elaboración impone otra cautela: los datos utilizados para cerrar el modelo llegaron hasta el 1 de octubre. Por ese motivo, la EIA aclara que incorporó el intercambio de 40 millones de barriles de la reserva estratégica estadounidense anunciado el 29 de septiembre, pero no eventuales suministros adicionales derivados del anuncio del G7 del 2 de octubre. La próxima actualización del informe está prevista para el 10 de noviembre; allí podrá evaluarse cuánto de esta recuperación proyectada se sostiene con nueva información.