La Argentina presentó en París su estrategia para recuperar la producción nacional de uranio y atraer capitales al sector nuclear. El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, expuso en el panel de energía, minerales críticos y energía nuclear de Argentina Week, según el comunicado difundido este viernes 2 de octubre. La intervención puso el foco en el abastecimiento del programa nuclear argentino y en posibles oportunidades comerciales internacionales.
El funcionario planteó que la extracción de uranio debe integrarse con capacidades que el país ya desarrolló: fabricación de combustible, ingeniería, operación de centrales, radioisótopos y servicios especializados. El objetivo anunciado es ampliar producción, exportaciones y empleo calificado. La comunicación sobre su exposición no identifica una nueva mina aprobada, un contrato firmado ni un monto de inversión comprometido. Tampoco informa un calendario de puesta en producción: describe una orientación de política y una búsqueda de inversiones.
Uno de los antecedentes es la misión de Examen Integrado del Ciclo de Producción de Uranio del Organismo Internacional de Energía Atómica, conocida como IUPCR. La CNEA informó en noviembre de 2025 que el trabajo se desarrollaría del 3 al 13 de ese mes en Buenos Aires y Chubut. Su alcance era evaluar la infraestructura nacional correspondiente a ingeniería, construcción y puesta en operación de minas e instalaciones de procesamiento. El programa contemplaba visitas al distrito uranífero Cerro Solo y encuentros con autoridades y representantes de la industria.
La revisión comprendía dieciséis aspectos del ciclo productivo, entre ellos financiamiento, infraestructura, seguridad radiológica, marco regulatorio, residuos y protección ambiental. También incluía la participación de los actores interesados y la preservación de intereses culturales, turísticos, agrícolas y pastorales. La CNEA explicó que este tipo de examen permite detectar áreas que requieren atención o recursos antes de avanzar. El esquema distingue exploración, preparación de instalaciones, operación y desmantelamiento con remediación; por eso, una evaluación de infraestructura no equivale al inicio de una explotación minera.
El proceso tiene un antecedente documentado por el propio OIEA: su informe a la Conferencia General de 2025 registra una misión preparatoria realizada en noviembre de 2024 en Trelew y Buenos Aires. Esa instancia ayudó a identificar brechas y prioridades para la extracción de uranio. El mismo documento vincula la asistencia a los países productores con infraestructura adecuada, personal calificado, tecnología y participación de las partes interesadas. Son componentes de la preparación institucional y técnica del ciclo productivo.
La orientación económica aparece desarrollada en los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina publicados en mayo de 2026. El documento prioriza exportaciones de mayor valor agregado y señala que vender concentrado de uranio sin procesamiento posterior no constituye una prioridad sectorial. La propuesta apunta a aprovechar capacidades tecnológicas y comerciales dentro del ciclo del combustible. Esto permite precisar el alcance del planteo llevado a París: la minería se considera parte de una cadena industrial, cuya proyección internacional no se limita a extraer y despachar mineral.
Los mismos lineamientos establecen que la viabilidad técnica debe acompañarse de una justificación comercial: cada inversión necesita compradores y condiciones económicas que la sostengan. También promueven asociaciones con capital privado, mientras reservan al Estado la conducción de la política nuclear y las responsabilidades regulatorias y de seguridad. Ese marco expresa criterios para evaluar proyectos; sus modalidades contractuales y decisiones operativas requieren instrumentos específicos. La exposición de París se inscribe en esa búsqueda de socios y mercados, todavía diferenciada de la ejecución de nuevos emprendimientos.




