Karina Milei convocó este miércoles por la noche a los senadores de La Libertad Avanza a una cena en Villa Urquiza, con Patricia Bullrich entre los asistentes. El encuentro comenzó alrededor de las 20 y se produjo en la antesala de una sesión relevante para el oficialismo en la Cámara alta. La reunión tiene un doble trasfondo: definir una estrategia legislativa para la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y recomponer la coordinación interna después de los cuestionamientos sobre el capítulo de discapacidad del proyecto de Presupuesto 2027.

Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, había objetado que los cambios referidos a prestaciones y pensiones por invalidez laboral no se hubieran conversado previamente en la mesa política. Según la reconstrucción de Infobae, el Gobierno aceptó trabajar en una iniciativa alternativa que conserva el nomenclador universal de prestaciones, un arancel unificado y actualizaciones mensuales para pensiones no contributivas por discapacidad. Se trata de una negociación política en curso: la existencia de conversaciones no equivale a la aprobación de una ley.

El proyecto de modificación del Banco Central busca reforzar la independencia de la autoridad monetaria. Entre los puntos mencionados se encuentra la prohibición del financiamiento directo e indirecto del Tesoro, incluida la asistencia por adelantos transitorios y la compra directa de títulos públicos en el mercado primario. También se plantea que las ganancias contables o por diferencias de cambio no puedan transferirse libremente al Tesoro y que se orienten antes a cubrir pérdidas, recomponer el patrimonio de la entidad o cancelar deuda.

La discusión parlamentaria incluye una cuestión institucional sensible: cómo podrían ser removidos el presidente y los directores del Banco Central. La versión negociada con sectores de la oposición dialoguista, de acuerdo con la información publicada, deja esa atribución en manos del Senado con mayoría absoluta y elimina la exigencia anterior de dos tercios en ambas cámaras. Si el Senado modifica y aprueba el texto, la iniciativa deberá volver a Diputados para una segunda revisión. Por eso, incluso un avance en la sesión siguiente no cerraría automáticamente el trámite legislativo.

La agenda prevista para la Cámara alta incluye además el régimen de zonas frías y una propuesta de compensaciones mediante zonas cálidas. El tratamiento simultáneo de asuntos monetarios y subsidios energéticos obliga al oficialismo a ordenar sus votos y sostener acuerdos con otros bloques. Ese es el contexto en el que la secretaria general de la Presidencia invitó a la bancada a reunirse, mientras el presidente Javier Milei cumple actividades en Estados Unidos por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La cena permite medir si las diferencias internas encuentran un cauce de negociación antes de llegar al recinto. Hasta conocer las decisiones formales de los legisladores y el resultado de la sesión, corresponde separar los acuerdos políticos informales de los cambios efectivos en la ley y en el presupuesto.

El conflicto por discapacidad tiene una dimensión de procedimiento y otra de contenido. La primera es el reclamo de legisladores oficialistas de participar en la elaboración de cambios sensibles antes de que el texto tome estado público. La segunda corresponde al régimen de prestaciones y pensiones que finalmente llegue al Congreso. Una cena partidaria puede facilitar coordinación, pero el alcance de cualquier modificación se conocerá en un expediente y en el debate legislativo. También habrá que comprobar si los sectores dialoguistas mantienen su apoyo cuando se discuta la redacción final. Por ahora, la información disponible identifica propuestas y acuerdos en negociación, sin votación concluida.