Argentina y Japón acordaron los requisitos sanitarios para el ingreso de carne bovina y lengua provenientes de la zona argentina libre de fiebre aftosa con vacunación. El Ministerio de Economía anunció este miércoles que ese entendimiento completa el acceso sanitario de la producción de todo el territorio nacional al mercado japonés. La ampliación alcanza una región que permanecía fuera de las autorizaciones previas y culmina una negociación iniciada hace dos décadas.
El anuncio oficial establece, sin embargo, una condición pendiente antes de comenzar los envíos desde la nueva zona. Las autoridades japonesas deberán realizar una auditoría del sistema argentino e inspeccionar los establecimientos interesados para habilitarlos. Por eso, el acuerdo sobre requisitos no debe presentarse como una exportación ya realizada ni como una autorización automática para cualquier frigorífico. La operación comercial necesita completar esas instancias y cumplir las exigencias aplicables a cada establecimiento.
Desde 2018, Japón admitía carne bovina y productos cárnicos del sur argentino, reconocido como territorio libre de aftosa sin vacunación. Según la comunicación nacional, esa zona tenía una representatividad comercial reducida. La novedad incorpora la región con vacunación y amplía el universo productivo que puede aspirar a vender al mercado asiático. Las diferencias sanitarias entre ambas zonas explican por qué la apertura requirió una negociación adicional y no una simple extensión administrativa del permiso anterior.
La demanda argentina fue planteada por primera vez en 2006. El proceso cobró un nuevo impulso negociador a partir de 2024, cuando las autoridades nacionales lo ubicaron entre sus prioridades de inserción comercial. Participaron el Ministerio de Economía, la Cancillería y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria. El trabajo combinó conversaciones políticas, intercambios técnicos y visitas oficiales orientadas a responder las exigencias sanitarias de Japón.
Un paso relevante ocurrió en febrero de 2026. El Comité de Sanidad Animal japonés concluyó entonces que el riesgo de introducir fiebre aftosa mediante carne bovina deshuesada del norte argentino sería extremadamente bajo si se aplicaban medidas sanitarias adecuadas. Esa evaluación formó parte del recorrido que permitió acordar las condiciones de ingreso. No equivale a eliminar las medidas de prevención, sino a establecer que el comercio puede desarrollarse bajo requisitos específicos.
El entendimiento se anunció durante una visita a Tokio de autoridades de Agricultura y del SENASA. La agenda incluyó encuentros con el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón, conversaciones con importadores y una actividad de promoción organizada por la Embajada Argentina y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina. Esas reuniones vincularon la negociación sanitaria con la búsqueda de compradores, aunque no se comunicó un volumen contratado de ventas que pueda darse por concretado.
La negociación sobre requisitos sanitarios tampoco equivale a una eliminación de aranceles. La habilitación y las condiciones comerciales pertenecen a planos diferentes del acceso al mercado, de modo que un acuerdo sanitario necesita complementarse con operaciones que resulten viables para compradores y vendedores.
Japón importa carne bovina por más de tres mil millones de dólares anuales, de acuerdo con el Gobierno argentino. Ese tamaño de mercado muestra la oportunidad comercial, pero no representa un ingreso asegurado para los exportadores nacionales. La participación efectiva dependerá de habilitaciones, demanda, precios y condiciones de acceso. La próxima instancia comprobable será la auditoría japonesa y la aprobación de los establecimientos. Hasta que ese proceso concluya, la noticia es un avance sanitario importante con pasos pendientes para transformarse en embarques desde la nueva región autorizada.




