El ingeniero Oscar Dölling detalló una propuesta para instalar una red de monitoreo permanente en la cuenca del río Jáchal y abrir sus datos a la comunidad. El Plan Maestro de Seguridad Hídrica reúne a especialistas de la Universidad Nacional de San Juan y la Universidad Católica de Cuyo. En declaraciones publicadas el 11 de octubre por Acero y Roca, su coordinador señaló que la iniciativa continúa en evaluación.
La participación de Dölling en el debate público sobre el agua tiene respaldo institucional. En una crónica publicada el 1 de octubre, la UCCuyo lo identificó como director del Sistema de Alerta Temprana y expositor del eje Custodia tecnológica del Agua. El encuentro se realizó en el Aula Monseñor Manfredi durante la Semana Social San Juan 2026. En ese bloque también participaron representantes de las áreas provinciales de Gestión Ambiental y Control Minero y de Ambiente, junto con otros especialistas.
El diseño explicado a Tiempo de San Juan contempla unas veinte estaciones distribuidas en la cuenca, aguas arriba y aguas abajo de los emprendimientos mineros. Alrededor de catorce tendrían sensores físico-químicos duplicados para mantener las mediciones ante la falla de un dispositivo. Otras seis incorporarían biomonitoreo. Entre los parámetros mencionados figuran sales, pH y potencial de óxido-reducción. La ubicación de los puntos busca ayudar a reconocer dónde aparece una alteración y estudiar su posible origen.
El componente biológico propone observar peces en tanques por los que circula agua del río. La tecnología FishToximeter II, mencionada entre las herramientas previstas, combina una cámara con análisis informático continuo. Su fabricante, bbe Moldaenke, describe mediciones de velocidad de nado, altura, distribución de los animales y características de sus recorridos. El instrumento está diseñado para advertir cambios asociados con sustancias tóxicas en cursos de agua, embalses y tomas de abastecimiento. Esa descripción explica el funcionamiento de la tecnología comercial, sin acreditar una compra ni su instalación en Jáchal.
Los módulos del proyecto serían autónomos, con estructuras similares a contenedores, bombas para extraer agua y alimentación mediante energía solar. Sus impulsores plantean que el modelo podría adaptarse a otras cuencas y actividades industriales. El equipo incluye profesionales de biología, química, electrónica e ingeniería civil. La propuesta también busca incorporar equipamiento de precisión en el laboratorio de la Católica y alcanzar una certificación de competencia para los ensayos y las calibraciones; no informa una acreditación ya obtenida.
La apertura de la información es otro componente central. Dölling indicó a Acero y Roca que las mediciones estarían disponibles en una plataforma web y una aplicación gratuita, con respaldo de los datos originales en servidores de la UNSJ y del Gobierno. Las universidades tendrían a su cargo la instalación, calibración y validación técnica antes de entregar el sistema al Estado, que asumiría la operación, el mantenimiento y la gestión de alertas.
El Arzobispado y la Comisión de Justicia y Paz actuarían como promotores del diálogo y veedores ciudadanos, sin atribuciones legales, operativas o técnicas sobre la red. Es una distribución de responsabilidades propuesta por el equipo, no la descripción de un servicio actualmente en funcionamiento.
En una entrevista difundida el 7 de octubre por Jáchal La Región y Radio Vox, Dölling defendió la necesidad de medir de manera preventiva y expresó confianza en que la iniciativa avance. Sus declaraciones describen el objetivo del proyecto; no equivalen a una decisión de financiamiento, un calendario de ejecución ni resultados de estaciones operativas.




