San Juan quiere que el río vuelva a alcanzar las Lagunas de Guanacache y ya plantea un horizonte para intentarlo: abril o mayo de 2027. José María Ginestar, director de Hidráulica, explicó en una entrevista publicada este lunes por Diario Huarpe que la estrategia contempla erogaciones reguladas de entre 20 y 30 metros cúbicos por segundo. Es una proyección de trabajo, no la confirmación de que el agua haya llegado al humedal.
El funcionario señaló que el avance depende de la infiltración a lo largo del recorrido. Antes de sostener un escurrimiento superficial más fluido, el agua debe contribuir a recargar el subsuelo y humedecer terrenos que permanecieron secos. Por eso, la llegada no sería inmediata. Ginestar también condicionó cualquier resultado a lo que efectivamente ocurra cuando se produzca el escurrimiento: el plazo planteado sigue sujeto al comportamiento de la cuenca.
La propuesta amplía el horizonte del plan conocido en septiembre para que el río volviera a avanzar hacia Caucete. En aquel anuncio, recogido por Diario Móvil el 11 de septiembre, Hidráulica planteaba una liberación constante cercana a 20 metros cúbicos por segundo y la eventual utilización de compuertas del sistema Ignacio de la Roza. Esa operación también estaba condicionada a la disponibilidad hídrica; no se informó entonces como una apertura ya realizada.
La propuesta tiene otro antecedente concreto. El 18 de septiembre, La Nota San Juan ya había recogido la intención del titular de Hidráulica de iniciar una liberación controlada cercana a los 20 metros cúbicos por segundo para recuperar el cauce y favorecer los acuíferos. Esa exposición situaba la preparación de canales, desagües y defensas antes del período de mayores aportes. La precisión conocida ahora incorpora una ventana estimada para alcanzar el sistema lagunar, dentro de una iniciativa que venía anunciándose desde septiembre.
Guanacache no es una única laguna ni pertenece por completo a una provincia. La ficha oficial de Ambiente de la Nación identifica un conjunto de lagunas y bañados conectado por los aportes de los ríos San Juan y Mendoza, con contribuciones esporádicas del Bermejo y salida por el Desaguadero. El sitio Ramsar abarca 962.370 hectáreas entre San Juan, Mendoza y San Luis. Su reconocimiento internacional comenzó el 14 de diciembre de 1999 y el área protegida se amplió el 5 de junio de 2007.
El Sistema de Información de Biodiversidad de Parques Nacionales ubica el sector sanjuanino en los departamentos Sarmiento y 25 de Mayo. Esa localización explica la dimensión provincial del intento de recuperar el aporte del río: el agua que continúa aguas abajo de las áreas irrigadas integra un ambiente compartido, con vínculos ecológicos que superan los límites administrativos.
La recuperación también tiene una dimensión productiva y cotidiana. El material técnico de Aquabook, del Departamento General de Irrigación de Mendoza, describe usos del humedal relacionados con el agua para los animales, las pasturas naturales y el aprovechamiento de acuíferos. Además, registra actividades tradicionales como la corta de junquillo para escobas y cestería. Son antecedentes que muestran por qué conservar estos ambientes importa tanto para la biodiversidad como para las comunidades vinculadas históricamente a ellos.
La degradación está documentada científicamente. Un trabajo de Victoria Arancibia Abrahan y otros cuatro investigadores publicado en la Revista de Geografía Norte Grande reconstruyó los cambios del sistema entre 1987 y 2022 mediante imágenes satelitales y registros de caudal. Estimó una reducción acumulada de 156 kilómetros cuadrados, con un margen de incertidumbre de 13 kilómetros cuadrados. Esa cifra corresponde al período estudiado y no constituye una medición del estado actual de las lagunas.
En paralelo al objetivo ambiental, la preparación territorial sigue siendo necesaria. San Juan 8 informó el 3 de octubre que la COPRE reunió a autoridades provinciales, una representante del INAI y referentes de la Comunidad Pinkanta para revisar medidas preventivas ante posibles crecidas. También se previó ampliar el diálogo a otras comunidades. La tarea tiene dos frentes complementarios: recuperar la circulación del agua y organizar la respuesta en los territorios por los que deberá avanzar.




