Hidráulica intervino la estación de aforo del kilómetro 101 del río San Juan después de que el cable utilizado para las mediciones quedara demasiado cerca del agua. Los trabajos incluyeron su reemplazo y la elevación de los apoyos alrededor de un metro y medio. La modificación fue explicada este jueves 8 de octubre por el director del organismo, José María Ginestar, y provocó una interrupción temporal de las tareas de medición.
El problema combinó el estiramiento del cable con el aumento del nivel del río. Según relató Ginestar a Tiempo de San Juan, ya no era posible resolverlo únicamente tensando el elemento existente: fue necesario levantar sus extremos. La parte más baja de la curva que forma un cable suspendido, llamada catenaria, había descendido hasta comprometer el funcionamiento de la vagoneta y su separación de la corriente. La intervención buscó recuperar las condiciones necesarias para trabajar sobre el cauce.
El funcionario indicó que, después de varios días de tareas, el organismo retomaría el aforo con la nueva altura. Al momento de esas declaraciones no aportó una medición actualizada del caudal. Por esa razón, la modificación de la estructura no permite afirmar por sí sola cuántos metros cúbicos por segundo circulan hoy, ni establecer un récord. El dato nuevo es la adaptación del equipo de medición; la cuantificación del aporte de agua requiere la lectura correspondiente.
La estación forma parte de la red que Hidráulica identifica en su portal oficial. El sistema reúne series de aforos de ríos y canales, información sobre riego, puntos de monitoreo y pronósticos de escurrimiento. En la base del kilómetro 101, el caudal medio diario se expresa en metros cúbicos por segundo. Esa unidad describe el volumen que atraviesa una sección durante un intervalo de tiempo y es diferente del volumen acumulado de agua que puede guardar un embalse.
El aforo requiere más que observar la altura de la superficie. La explicación técnica del Servicio Geológico de Estados Unidos detalla que el caudal se calcula a partir de la superficie de una sección del cauce y de la velocidad del agua. Para obtenerlo, los técnicos pueden dividir esa sección en sectores, medir profundidades y velocidades, calcular el aporte de cada parte y sumarlos. Los cables suspendidos, puentes o embarcaciones ofrecen distintas plataformas para realizar esas mediciones según las condiciones del río.
Ese marco ayuda a comprender por qué la infraestructura de apoyo es parte del registro y no un elemento accesorio. También explica la necesidad de distinguir nivel y caudal: dos observaciones visuales no sustituyen una medición técnica. La descripción del método corresponde a una referencia general de hidrología; no supone que en San Juan se haya incorporado un nuevo sensor o se haya cambiado la técnica, decisiones que no fueron anunciadas en la información disponible.
En paralelo, Hidráulica espera condiciones meteorológicas favorables para realizar el vuelo de cateo de nieve en la alta cordillera. Ginestar señaló que el relevamiento podría concretarse la semana próxima si se abre una ventana de buen tiempo. La recorrida permitirá medir la nieve en el terreno y completar el trabajo necesario para elaborar el pronóstico oficial de la temporada. La fecha depende del clima y no fue presentada como un cronograma cerrado.
La reanudación de los aforos y el relevamiento de nieve son tareas complementarias: una registra el agua que está circulando y la otra aporta información para estimar su disponibilidad futura. Mientras se completan, la intervención en el kilómetro 101 marca una adaptación concreta del sistema de medición provincial frente a las condiciones del río.




