Gendarmería Nacional encontró siete fragmentos de cerámica en una ladera de los Altos Valles Cordilleranos, cerca de la cordillera de Ansilta, en Calingasta. El hallazgo se produjo a 2.971 metros sobre el nivel del mar durante una patrulla de reconocimiento de sendas y fue informado este martes 13 de octubre. La Dirección de Patrimonio Cultural de San Juan tomó intervención y dio las indicaciones para actuar sobre el material.

Los efectivos pertenecen al Grupo Especializado en Alta Montaña del Escuadrón 26 Barreal. Según el parte de la fuerza, las piezas presentan lo que describió como “simbologías rupestres”. La información difundida no identifica a una comunidad de origen ni establece la antigüedad de los fragmentos. Tampoco precisa la fecha del descubrimiento, su destino posterior o resultados de estudios especializados. Esos datos siguen sin confirmación pública.

La intervención patrimonial es importante porque un fragmento cerámico puede aportar información sobre las actividades humanas del pasado, pero su lectura requiere conservar también las relaciones con el lugar donde apareció. La posición, el suelo que lo rodea y la presencia de otros materiales forman parte de la evidencia. Separar una pieza de ese entorno sin registrarlo puede eliminar información que después resulta imposible recuperar.

El Instituto de Antropología de Córdoba, de dependencia compartida entre el CONICET y la Universidad Nacional de Córdoba, explica que el trabajo arqueológico combina tareas de campo y de laboratorio. En el terreno se registra la ubicación de los materiales con mapas, cámaras y otros instrumentos. Luego, los análisis pueden examinar características de la cerámica, sedimentos y demás restos asociados. Una observación inicial, por sí sola, no reemplaza ese proceso de investigación.

Los Altos Valles Cordilleranos ya habían sido escenario de otro hallazgo comunicado este año. El 27 de mayo, Gendarmería informó que integrantes del mismo grupo del Escuadrón Barreal habían localizado formaciones rocosas con grabados compatibles con petroglifos durante un reconocimiento de sendas en Calingasta. En aquella oportunidad, Patrimonio Cultural indicó georreferenciar el sitio, elaborar un informe y resguardar el área para su relevamiento técnico y registro.

Ese antecedente corresponde a grabados en piedra y debe distinguirse de los siete fragmentos cerámicos informados ahora. La comunicación actual no establece una conexión entre ambos registros. Tampoco permite trasladar a estas piezas la interpretación preliminar de origen prehispánico mencionada para el hallazgo de mayo. Lo comprobado, por el momento, es la detección del material y la intervención del organismo provincial responsable de su protección.

La Ley Nacional 25.743 protege el patrimonio arqueológico y paleontológico. La explicación oficial de esa norma incluye dentro del primero a los objetos y estructuras que se encuentran en superficie, bajo tierra o sumergidos y que aportan conocimiento sobre los grupos socioculturales que habitaron el país. Por eso, que un fragmento esté visible sobre el suelo no lo convierte en un objeto de libre recolección ni habilita su incorporación a una colección particular. La protección también contempla inventarios y registros provinciales, herramientas que permiten documentar los bienes y sostener su conservación.

Para quienes encuentran materiales de posible valor patrimonial durante una salida, la recomendación de la Administración de Parques Nacionales es registrar la ubicación, evitar intervenir o remover elementos y avisar a la autoridad correspondiente. En sus áreas protegidas, ese aviso se realiza a los guardaparques. En el caso difundido en Calingasta, la fuerza comunicó la novedad a Patrimonio Cultural provincial, que orientó las medidas a seguir.