Lara Gillespie ganó este domingo 18 de octubre la carrera por puntos del Mundial de ciclismo en pista de Shanghái y consiguió su segundo título mundial. La irlandesa terminó con 42 unidades, por delante de la danesa Amalie Dideriksen, que sumó 37, y de la belga Shari Bossuyt, tercera con 35. El resultado cerró una semana en la que también había obtenido la medalla de plata en scratch.
La competencia se disputó sobre 25 kilómetros, equivalentes a 100 vueltas, e incluyó diez sprints puntuables. Según la crónica de Cycling Ireland, Gillespie logró el máximo puntaje en el segundo y el quinto sprint, dos momentos que la ubicaron entre las aspirantes al triunfo antes de la segunda mitad. La disputa por el oro quedó concentrada en tres corredoras y se resolvió con una diferencia final de cinco puntos entre las dos primeras.
En esta especialidad, la clasificación depende de la suma de puntos obtenidos durante el recorrido. El reglamento de la Unión Ciclista Internacional asigna cinco, tres, dos y un punto a las cuatro primeras de cada sprint y duplica esa escala en el último. Además, ganar una vuelta sobre el pelotón principal aporta 20 puntos. Por eso, administrar los esfuerzos y seleccionar los momentos para atacar tiene un peso directo en el resultado, junto con la velocidad en las llegadas intermedias.
El oro de Shanghái amplió los logros de Gillespie en disciplinas distintas. En el Mundial de Chile de 2025 había ganado la eliminación; esta vez se impuso en la prueba por puntos. Tras la carrera, la federación irlandesa recogió su satisfacción por el título y el reconocimiento al trabajo de Cycling Ireland, Sport Ireland y las personas que acompañan su preparación. La corredora vinculó su motivación con lo cerca que había quedado de ganar otra prueba durante la misma semana.
Ese antecedente inmediato fue el scratch del miércoles 14, en el que terminó detrás de la neerlandesa Lorena Wiebes. La plata y el oro permiten distinguir dos resultados diferentes dentro de un mismo campeonato: Gillespie no defendía en la carrera del domingo el título que había logrado el año anterior, sino que incorporó otra especialidad a su palmarés mundial.
Entre ambas medallas también compitió en el ómnium, una prueba que reúne cuatro modalidades. Allí terminó quinta con 89 puntos, de acuerdo con el balance publicado por The Irish Times. Había sido cuarta en el scratch, décima en tempo y octava en eliminación. En la última carrera recuperó dos lugares en la clasificación, aunque quedó fuera del podio. Ese recorrido muestra que su participación en Shanghái incluyó varios esfuerzos competitivos antes de la jornada final.
El ómnium fue ganado por la británica Anna Morris, con 125 puntos, seguida por la japonesa Tsuyaka Uchino, con 114, y Dideriksen, con 107. La danesa volvió a cruzarse con Gillespie en la definición por puntos del domingo, esta vez como escolta. Aunque las dos competencias utilizan puntuaciones, sus clasificaciones son independientes: los 89 puntos del ómnium no se agregan a los 42 con los que la irlandesa ganó el título posterior.
La planilla oficial de Tissot registró un tiempo de carrera de 29 minutos y 47 segundos, a una velocidad media de 50,364 kilómetros por hora. Las tres medallistas sumaron 20 puntos por vuelta ganada; Gillespie agregó 22 en los sprints, Dideriksen 17 y Bossuyt 15. La mexicana Yareli Acevedo Mendoza terminó cuarta con 13 unidades, después de cruzar primera la llegada final. El desenlace sintetiza la lógica de una prueba en la que ganar el último sprint no garantiza ganar la clasificación general.




