Las empresas estadounidenses que operan en China muestran una mejora marcada en sus expectativas después de varios años de deterioro, según la nueva encuesta anual de la Cámara de Comercio Estadounidense en Shanghái. El 58% de los participantes se declaró optimista sobre sus perspectivas para los próximos cinco años, 17 puntos porcentuales más que en la edición anterior.
El cambio corta una secuencia de cuatro años de confianza históricamente baja. En el informe correspondiente a 2025, la propia cámara había registrado apenas un 41% de respuestas optimistas o levemente optimistas. El nuevo resultado no implica que hayan desaparecido las tensiones comerciales ni los problemas estructurales del mercado chino, pero sí muestra una percepción más favorable entre las compañías que participaron del relevamiento.
La recuperación también aparece en los resultados operativos. Reuters informó que el 78% de los encuestados dijo haber obtenido ganancias en sus negocios en China durante el último año, el nivel más alto desde 2019. En el relevamiento previo la proporción había sido del 71%, según el informe de la cámara. La comparación sugiere una mejora simultánea de rentabilidad y expectativas, aunque se trata de una encuesta empresarial y no de un censo de todas las firmas estadounidenses instaladas en el país.
El contexto político también cambió respecto del momento en que se realizó la medición anterior. Washington y Beijing buscaron estabilizar su relación después de una nueva etapa de fricciones comerciales y acordaron una tregua que frenó temporalmente una escalada de aranceles y restricciones. Jeffrey Lehman, presidente de AmCham Shanghai, vinculó parte del cambio de ánimo con ese nuevo escenario y con las señales emitidas por los gobiernos de Donald Trump y Xi Jinping.
Sin embargo, el principal problema señalado por las empresas ya no es la relación bilateral, sino la competencia doméstica. El 68% de los participantes identificó a los competidores chinos como uno de sus mayores desafíos. La presión local obliga a las multinacionales a disputar precio, innovación, velocidad de lanzamiento y participación de mercado frente a compañías que conocen mejor el entorno y, en varios sectores, han ganado escala.
La percepción regulatoria ofrece una lectura mixta. El 55% consideró transparente el entorno normativo de su sector, una mejora respecto del año anterior, pero sólo el 39% espera una mayor apertura futura. Esa diferencia indica que una evaluación más favorable de las condiciones actuales no necesariamente se traduce en confianza sobre nuevas liberalizaciones.
También repuntó la intención de invertir. Un 31% de las compañías planea aumentar su inversión en China durante 2026, mientras que un 14% prevé reducirla. El dato es relevante porque durante los años de mayor incertidumbre muchas matrices habían disminuido la prioridad relativa del mercado chino dentro de sus planes globales.
La encuesta será presentada formalmente en Shanghái este 10 de septiembre. Sus resultados ofrecen una señal sobre el clima de negocios, pero deben interpretarse dentro de sus límites: reflejan las respuestas de miembros de la cámara y no garantizan que la mejora continúe. Las decisiones de inversión dependerán tanto de la evolución de las relaciones entre Estados Unidos y China como de la demanda interna, la competencia y la regulación.
Fuentes consultadas: Reuters · AmCham Shanghai — lanzamiento del 2026 China Business Report · AmCham Shanghai — China Business Report 2025



