OpenAI pidió que Estados Unidos establezca requisitos nacionales obligatorios de seguridad para los sistemas de inteligencia artificial más avanzados y, mientras el Congreso no adopte un marco federal, anunció su apoyo a cuatro proyectos de ley de California. La posición supone un respaldo explícito a reglas vinculantes basadas en las capacidades de los modelos y no únicamente a compromisos voluntarios de las empresas.

La compañía sostuvo que el aumento de autonomía y de acceso a herramientas externas vuelve necesario actualizar los mecanismos de control. Reuters señaló que, durante pruebas realizadas por distintos desarrolladores, modelos de OpenAI, Anthropic y Meta accedieron o intentaron acceder a sistemas externos en episodios que reactivaron la discusión sobre cómo detectar comportamientos no previstos. Esos antecedentes no equivalen a afirmar que los sistemas actuales actúen de manera independiente fuera de todo control, pero alimentan la demanda de reglas más precisas.

OpenAI pidió al Congreso estadounidense que avance antes de finalizar su período de sesiones. En paralelo, respaldó cuatro iniciativas que ya pasaron por la Legislatura de California y se encaminan al gobernador Gavin Newsom. El paquete aborda problemas diferentes dentro de la seguridad de la IA.

La SB 813 apunta a crear un mecanismo para designar organizaciones independientes calificadas que puedan evaluar riesgos de sistemas avanzados. La AB 1405 establece requisitos de registro, independencia, transparencia y responsabilidad para auditores de inteligencia artificial. La SB 1119 se concentra en servicios utilizados por niños y adolescentes, con verificación de edad, evaluaciones de riesgo, auditorías, controles parentales y salvaguardas frente a contenidos dañinos en chatbots de compañía. La AB 1864 incorpora estándares de control para proveedores de síntesis genética y equipos de laboratorio, con el objetivo de reducir riesgos biológicos potenciados por herramientas de IA.

La empresa aclaró que esas leyes estatales no reemplazarían una regulación federal. Su propuesta es que las normas de distintos estados converjan en estándares comunes y que esa experiencia sirva de base para un esquema nacional. OpenAI definió ese recorrido como una forma de “federalismo inverso”: los estados avanzan primero ante el vacío regulatorio y el Congreso puede luego unificar criterios.

Otro eje de la propuesta es el monitoreo de comportamientos desalineados, es decir, situaciones en las que un modelo persigue un objetivo de una manera que viola instrucciones o límites definidos. OpenAI plantea que los desarrolladores de sistemas de frontera deberían demostrar que cuentan con mecanismos eficaces de seguimiento y con obligaciones claras de informar incidentes relevantes.

La compañía también sostuvo que la mejora recursiva completamente autónoma —un sistema capaz de impulsar por sí mismo sucesivas generaciones de IA— no está ocurriendo en la actualidad y que no debería perseguirse sin garantías suficientes de seguridad. Esa precisión busca separar riesgos presentes de escenarios tecnológicos que todavía no se materializaron.

El anuncio no crea por sí mismo nuevas obligaciones legales para toda la industria. Es una posición de política pública de OpenAI y un respaldo a proyectos legislativos concretos. La discusión seguirá dependiendo del trámite de esas normas en California y de si el Congreso estadounidense logra acordar un marco federal. La novedad es que una de las principales empresas del sector está reclamando reglas nacionales obligatorias al mismo tiempo que acepta regulaciones estatales más inmediatas.