La misión Sentinel-6 incorporó datos de baja latencia de su segundo satélite, Sentinel-6B, para mejorar el seguimiento de variables oceánicas vinculadas con El Niño y con la evolución de tormentas tropicales. La misión permite comparar observaciones sobre la superficie del mar con pocos segundos de diferencia, de acuerdo con la explicación difundida por Tiempo de San Juan.
Entre las variables que observa figuran la altura del océano, las olas y el viento. Esos registros ayudan a identificar dónde se concentra calor en el mar, un dato relevante porque los huracanes extraen energía de aguas cálidas y pueden intensificarse rápidamente antes de llegar a la costa.
El sistema utiliza altimetría por radar y herramientas de observación atmosférica. Sentinel-6 forma parte del programa Copernicus y reúne a agencias europeas, la NASA, la NOAA, la Comisión Europea y el CNES. La continuidad de las mediciones también permite sostener series sobre el nivel del mar que se realizan desde principios de la década de 1990.
El artículo vincula la misión con el actual episodio de El Niño y con la necesidad de anticipar mejor cambios bruscos de intensidad. La mejora de datos no elimina la incertidumbre propia de un pronóstico ni permite atribuir un huracán individual a un único fenómeno.
Tampoco debe confundirse esta información con un pronóstico para San Juan. El Niño puede modificar patrones climáticos regionales, pero las condiciones locales requieren los avisos y pronósticos específicos de los organismos meteorológicos competentes.
Fuentes consultadas: Tiempo de San Juan
Fuentes consultadas: Tiempo de San Juan



