El anuncio de un Corredor Andes-Atlántico despertó expectativas entre sectores empresariales de San Juan que dependen de rutas, puertos y energía. La iniciativa se presentó con una cifra de 7.000 millones de dólares para infraestructura, pero todavía no se conocen suficientes detalles de proyectos, cronogramas ni desembolsos. Una inversión anunciada no equivale a fondos ejecutados.

Antonio Giménez, de la Cámara de Comercio Exterior, señaló a Tiempo de San Juan que mejoras viales y ferroviarias podrían reducir costos para exportaciones que utilizan tanto salidas al Pacífico como al Atlántico. Fernando Godoy, de la Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros, también destacó la relevancia de la conectividad para la cadena de servicios. Son evaluaciones de los sectores interesados, no resultados medidos de obras terminadas.

La discusión siguiente deberá precisar qué tramos, responsables, permisos y fuentes de financiamiento integrarán el corredor. Para la provincia, el efecto eventual dependerá de esa ejecución, de la coordinación entre jurisdicciones y de las necesidades concretas de los proyectos mineros y otras actividades productivas.