El Museo de Arte Moderno de Nueva York abrirá al público este domingo 4 de octubre la exposición The Surrealist Book: Tomorrow Lives in Mirrors, dedicada al libro como espacio de creación dentro del surrealismo. La muestra se podrá visitar en el tercer piso del MoMA hasta el 23 de enero de 2027, después de tres jornadas de acceso anticipado para socios, realizadas entre el 1 y el 3 de octubre.
El núcleo de la propuesta procede de la colección de Helen y Sam Zell, incorporada al museo mediante una donación en 2022. Según el comunicado institucional, ese conjunto reúne aproximadamente cien obras fechadas entre 1857 y 2014, con una concentración particular en el surrealismo y su legado. Esa cifra corresponde a la colección donada: la exposición presenta una selección de sus libros, por primera vez en el MoMA.
El recorrido sigue la evolución de estas publicaciones desde la década de 1920 hasta sus prolongaciones en los años cincuenta y sesenta. André Breton, Claude Cahun, Salvador Dalí, Paul Éluard, Max Ernst, Toyen y Unica Zürn integran la selección. Hay ediciones realizadas sobre papeles poco habituales, ejemplares enriquecidos con documentos adicionales, maquetas y cuadernos únicos, donde conviven dibujos, collages y soluciones de encuadernación que modifican la experiencia de lectura.
Una de las piezas permite observar esa transformación sobre un texto fundacional del movimiento. El ejemplar de Manifiesto del surrealismo; Pez soluble, de Breton, fue publicado en 1924 y recibió una nueva encuadernación metálica de Paul Bonet en 1931. Conserva anotaciones del autor y fue reunido con manuscritos y un poema realizado mediante collage. El trabajo sobre la cubierta y la incorporación de materiales convierten esa edición en un objeto singular.
La dimensión colectiva ocupa un lugar central en el montaje. En la presentación recogida por EFE, la curadora Jodi Hauptman explicó que la colaboración producía resultados distintos de los que podía planificar un artista por separado. Las salas ponen en relación el trabajo de escritores y artistas visuales con el de tipógrafos, impresores y encuadernadores. Versos y poemas distribuidos en las paredes acompañan las vitrinas y amplían ese diálogo entre disciplinas.
Entre los ejemplos descriptos por Hauptman figura L’Air de l’eau, cuya encuadernación, realizada por Georges Hugnet, contiene mercurio entre placas de vidrio. El desplazamiento del líquido altera el aspecto de la cubierta y vincula su construcción con las imágenes de agua y transformación presentes en el poema. La exposición también incorpora proyecciones y pantallas interactivas que permiten recorrer digitalmente páginas de ejemplares frágiles, según la crónica de EFE.
Las investigaciones con imágenes ofrecen otro eje del recorrido. El comunicado del museo destaca los fotomontajes de Claude Cahun y Marcel Moore para Aveux non Avenus, de 1930, y las fotografías de plantas que Yoshio Shimozato transformó en formas cambiantes en una publicación de 1940. La continuidad de esas búsquedas llega hasta A Toute Épreuve, de 1958, donde los grabados en madera de Joan Miró se relacionan con la poesía de Éluard.
La muestra cuenta además con un catálogo editado por Hauptman y Starr Figura, publicado por el propio MoMA. La edición de tapa dura tiene 272 páginas y 325 ilustraciones, según la ficha editorial. Presenta ediciones especiales, cuadernos y encuadernaciones escultóricas de la colección Zell, e incluye aportes de investigadores como Hal Foster, Leah Dickerman, Abigail Susik y Whitney Trettien. El volumen prolonga la consulta de las piezas más allá de su exhibición en las salas.




