El INTA Corrientes informó este miércoles que sostiene una plataforma de investigación con búfalos para generar datos propios sobre manejo, reproducción, alimentación y adaptación a los ambientes del nordeste. La estación experimental es la única del organismo que cuenta con un rodeo bubalino propio. El trabajo busca aportar información a productores que evalúan diversificar su actividad en campos bajos y húmedos, donde otras alternativas ganaderas encuentran mayores limitaciones.

La unidad reúne 18 bubillas, 23 madres, 18 bucerros y un macho reproductor, denominado butoro. Contar con animales de distintas categorías permite seguir etapas diferentes del ciclo productivo y comparar prácticas en condiciones locales. Luis Gándara, especialista del INTA Corrientes, aclaró que los resultados todavía son preliminares. Por ahora, el avance que destaca el organismo es haber consolidado un espacio estable de observación y ensayos; no presentó un rendimiento definitivo que pueda trasladarse a cualquier establecimiento.

El interés tiene un contexto económico más amplio. En un informe difundido el 10 de agosto, la Secretaría de Agricultura estimó el stock nacional en 205.000 cabezas, con un crecimiento de 25,3% desde 2023. Corrientes, Formosa y Chaco concentraban el 83% de las existencias. Son cifras de aquel relevamiento nacional, diferentes de la pequeña población utilizada en la estación experimental. La concentración geográfica ayuda a explicar por qué el desarrollo de recomendaciones para el NEA ocupa un lugar central en la investigación.

La expansión también exige información comercial. Agricultura informó que desde junio están disponibles en el Visor Traza los romaneos de faena con categorías específicas para búfalos, diferenciadas por edad y sexo. Esa clasificación permite reconocer mejor los animales comercializados y comparar resultados dentro de la cadena. El mismo informe señaló una cuota de alta calidad de 200 toneladas para ingresar a la Unión Europea sin arancel, bajo el mecanismo de primero entrado, primero servido. La existencia del cupo no implica que cualquier establecimiento pueda exportar sin cumplir los requisitos correspondientes.

En el plano productivo, las pautas que el INTA difundió el 25 de septiembre ponen el acento en el manejo cotidiano. Recomienda acostumbrar los animales al contacto con las personas, las instalaciones y las rutinas, trabajar con tranquilidad y aprovechar su comportamiento gregario. El alambrado eléctrico puede servir para subdividir potreros y ordenar el pastoreo, siempre que se mantenga correctamente y los animales hayan sido habituados al sistema. La rusticidad de la especie no reemplaza una organización adecuada del establecimiento.

El agua, la sombra y los lugares de descanso son otros componentes del manejo. La adaptación a sectores anegables no significa que los búfalos deban permanecer todo el tiempo dentro del agua. Tampoco su capacidad para utilizar forrajes fibrosos elimina la necesidad de planificar la alimentación según la categoría, la estación y la disponibilidad de pasto. La investigación contempla el seguimiento de los reproductores y la evaluación del forraje, con el objetivo de transformar observaciones de campo en recomendaciones verificables.

Los resultados y las experiencias regionales tendrán un espacio de intercambio del 8 al 10 de octubre en Ituzaingó, durante el primer Congreso Internacional Bubalino y la primera Expo de la Asociación Búfalos del Iberá. La organización reúne al INTA, la asociación de productores, la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, el gobierno provincial y el municipio. Participarán especialistas de Argentina, Brasil, Venezuela y Colombia. La propuesta productiva que acompaña el encuentro apunta a complementar la ganadería existente mediante un mejor aprovechamiento de ambientes específicos.