El INTA informó este viernes que inició en Totoras, Santa Fe, una nueva revisión de los modelos con los que calcula el costo de producir un litro de leche. Productores, asesores y técnicos analizaron las características de los tambos pequeños, medianos y grandes de la Cuenca Santa Fe Sur. El encuentro se realizó el 23 de septiembre, según la fecha visible en las fotografías oficiales difundidas con el comunicado.
La actualización continuará en las cuencas pampeanas comprendidas por el sistema, que distingue tres escalas productivas en diez regiones. La Agencia de Extensión Rural Totoras organizó la reunión con colaboración de FUNPEL, dentro del trabajo coordinado por Patricia Engler. La revisión incorpora cambios tecnológicos y de manejo; sobre esos modelos se renuevan mensualmente los precios de insumos y servicios. Los resultados se difunden desde 2016 a través del INTA y del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).
La importancia de esa tarea aparece en la metodología original, publicada por el INTA en diciembre de 2016. La unidad estudiada es el tambo, que puede ser apenas una de las actividades de una empresa agropecuaria. Los modelos ordenan sus recursos y procesos de acuerdo con la zona y la escala de producción. El documento advierte que, por la diversidad de establecimientos, trasladar mecánicamente un costo representativo a cualquier empresa puede llevar a una lectura inadecuada de su situación o del comportamiento del sector.
El mismo trabajo diferencia horizontes de cálculo. En el mediano plazo incorpora la pérdida de valor de los bienes durables por desgaste u obsolescencia. Para el largo plazo también considera lo que deberían recibir el capital y la gestión empresarial por permanecer en esa actividad. Así, cubrir los gastos inmediatos no equivale necesariamente a remunerar todos los recursos del establecimiento. La comparación entre precio y costo es un indicador parcial que debe interpretarse junto con la estructura y las alternativas de cada empresa.
Una aclaración técnica del INTA difundida por OCLA en abril de 2024 precisa otros límites del cálculo: se analiza un año y se suponen sistemas estabilizados, sin variaciones en las existencias de animales ni de forrajes conservados. Se trabaja con condiciones climáticas y de manejo normales. Por eso, las modificaciones mensuales del indicador reflejan relaciones de precios, sin reproducir automáticamente los efectos de una sequía, una inundación o una caída estacional de la producción en cada tambo.
En ese esquema, la mano de obra se trata como asalariada y la reposición del rodeo se calcula mediante la compra de vaquillonas a precios de mercado. No se incluye la crianza propia de esas hembras. La nota técnica también aclara que el valor difundido como costo de producción corresponde al de mediano plazo más una remuneración por la gestión empresarial. Su comparación con el precio de venta permite analizar la rentabilidad del capital, pero no describe por sí sola la disponibilidad de dinero del productor.
Como referencia de la coyuntura sectorial, OCLA publicó este viernes su estimador de la industria láctea para agosto de 2026: alcanzó 106,9 puntos, con enero de 2013 igual a 100. Mejoró 5,4% respecto de julio, aunque quedó 6,9% debajo de agosto de 2025. El indicador combina producción y valor de salida de fábrica, ajustado por inflación. Describe la etapa industrial y no sustituye el cálculo de costos del tambo: ambas mediciones observan componentes diferentes de la cadena.




