El Banco Central cerró septiembre con compras de divisas por cuatrocientos setenta y tres millones de dólares. El balance mensual se conoció este miércoles después de una última rueda en la que la entidad adquirió ciento sesenta millones. Según las cifras reseñadas por Diario Huarpe e Infobae, ese acumulado fue el menor monto mensual de compras de 2026, pese a la aceleración registrada en la jornada final.
El contraste se observa entre el resultado diario y el del mes completo. Una operación de ciento sesenta millones representó una compra relevante frente al ritmo de varias ruedas previas, pero no alcanzó para elevar el acumulado de septiembre al de los meses de mayor adquisición. Durante buena parte del período, los reportes describieron intervenciones mucho más reducidas. El dato diario, por lo tanto, debe leerse dentro del balance mensual y no como si expresara todo el comportamiento de septiembre.
Desde enero, la autoridad monetaria acumuló compras por catorce mil quinientos sesenta y ocho millones de dólares, de acuerdo con la cobertura económica. Esa suma supera la referencia anual de diez mil millones señalada para esta etapa del programa. Se trata de compras acumuladas en el mercado de cambios y no de una medida equivalente a reservas netas disponibles. El destino y la variación de los activos del Banco Central requieren considerar otros movimientos además de las adquisiciones diarias.
Precisamente, las reservas internacionales brutas disminuyeron mil trescientos noventa y dos millones de dólares durante la última rueda y cerraron en cuarenta y seis mil noventa millones. La caída del stock coexistió con una compra en el mercado. Esa diferencia no es una contradicción contable: el saldo de reservas también puede variar por operaciones con organismos, valuaciones y movimientos de depósitos, entre otros componentes. Las publicaciones atribuyeron la baja de la jornada principalmente a movimientos técnicos de fin de mes.
La explicación reseñada sobre esos movimientos apunta a depósitos y encajes bancarios que suelen modificarse al cierre de un período. Las fuentes plantean que parte de esa variación podría revertirse al inicio de octubre. Es una posibilidad, no una recuperación ya registrada. Para conocer su efecto habrá que comprobar los saldos de las próximas jornadas. Tampoco corresponde convertir el nivel de reservas brutas en una cifra de disponibilidad libre sin analizar los componentes y las obligaciones correspondientes.
Los reportes vinculan la menor oferta de dólares de septiembre con factores estacionales y con un descenso en la liquidación del sector agroexportador. Para los meses siguientes, las expectativas reseñadas consideran aportes de la cosecha de trigo, las exportaciones energéticas y la actividad minera. Esas referencias describen posibles fuentes de divisas, pero no permiten anunciar montos futuros como ingresos asegurados. La compra efectiva dependerá de la oferta y de las condiciones de cada rueda.
El acumulado anual y el mensual describen períodos distintos. Compararlos exige conservar esa referencia temporal junto con las unidades monetarias.
El cierre deja así dos resultados distintos: una adquisición diaria más alta y un acumulado mensual reducido, junto con una baja de reservas brutas por movimientos adicionales. La siguiente comprobación será la evolución de octubre y el eventual reverso de los factores de fin de mes. Para evaluar el balance, conviene conservar separados compras, reservas brutas y proyecciones de ingreso. El dato publicado este miércoles permite medir el ritmo de septiembre sin atribuir a una sola operación diaria una mejora o un deterioro integral de la posición externa.




