El Banco Mundial estimó que la economía argentina crecerá 2,1% en 2026 y proyectó una expansión de 3% para 2027. Las cifras forman parte de su actualización económica para América Latina y el Caribe, difundida este martes 6 de octubre. El informe coloca al país apenas por debajo del avance regional previsto para este año, de 2,2%, y describe un escenario de recuperación con diferencias importantes entre las economías latinoamericanas.
La tabla del organismo registra para Argentina un crecimiento de 4,5% en 2025, después de contracciones de 1,9% en 2023 y de 1,4% en 2024. Para 2028, la previsión es de 3,5%. Los números de 2026 en adelante son estimaciones o proyecciones, no resultados definitivos. El documento utiliza información con fecha de corte del 23 de septiembre, un dato relevante para interpretar el alcance temporal del diagnóstico publicado ahora.
El Banco Mundial señala que, si se cumple su escenario, Argentina encadenará tres años de expansión entre 2025 y 2027 por primera vez en casi dos décadas. Esa continuidad es uno de los elementos positivos que destaca, aun dentro de una región cuyo crecimiento considera modesto. El organismo vincula la perspectiva argentina con el ajuste fiscal, las reformas y una economía más abierta; se trata de su evaluación institucional sobre el proceso económico.
En el capítulo dedicado al país, el reporte atribuye una mejora de las expectativas a la reducción del desequilibrio fiscal y del riesgo soberano. También identifica al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como parte de las condiciones que podrían favorecer nuevos proyectos. Sin embargo, advierte que la mayoría de las iniciativas mencionadas todavía debe materializarse. Los anuncios de inversión integran la perspectiva de mediano plazo y no equivalen a producción o desembolsos ya realizados.
Las proyecciones regionales muestran un mapa heterogéneo. Brasil tendría el mismo crecimiento que Argentina en 2026, de 2,1%; Colombia, 2,3%; Perú, 3,2%; y Paraguay, 4,7%. Para Chile se estima 0,8%, mientras Uruguay aparece con 1,2% y México con 1,4%. Las cifras permiten comparar ritmos previstos para el mismo período, aunque cada economía parte de una trayectoria propia y enfrenta condiciones distintas.
El promedio de América Latina y el Caribe quedaría por debajo del 2,4% registrado en 2025. Entre los factores que limitan una aceleración más amplia, el Banco Mundial menciona las tasas de interés reales elevadas, la incertidumbre internacional y el reducido espacio fiscal. El peso de la deuda y de sus intereses restringe recursos que podrían destinarse a inversión pública, mientras el costo del crédito afecta decisiones de empresas y hogares.
El informe también identifica riesgos que podrían deteriorar sus previsiones. La volatilidad de los precios de la energía puede dificultar la baja de la inflación y llevar a los bancos centrales a mantener cautela. Además, el fenómeno El Niño podría alterar la producción agropecuaria y la generación hidroeléctrica, con efectos sobre alimentos y energía. Son riesgos para la región que el organismo incorpora a su análisis, sin convertirlos en resultados inevitables para Argentina.
La actualización incluye un capítulo sobre inteligencia artificial como posible herramienta para elevar la productividad. Su conclusión central es que disponer de tecnología no garantiza un mejor desempeño: las empresas necesitan capacidades de gestión, trabajadores preparados y cambios en la organización de sus actividades. El Banco Mundial recomienda fortalecer la formación técnica y las capacidades empresariales. En su diagnóstico, sostener el crecimiento exige combinar estabilidad económica con inversiones y mejoras productivas que puedan extenderse más allá de una recuperación inicial.




