Dos antiguas cisternas de El Desempeño, en Rawson, aportaron los primeros registros documentados de reproducción exitosa del jote cabeza negra en San Juan. El estudio, publicado en línea el 9 de octubre por Nuestras Aves, reúne siete juveniles que alcanzaron la etapa de salida del nido. Es una versión preliminar revisada por pares y aceptada para publicación.
Sergio Villagra, Diego Gallego-García y Pablo Fra-Hidalgo reunieron observaciones de 2023 a 2026, fotografías e información de los propietarios. Evaluaron cuatro temporadas: cinco de los seis intentos reproductivos tuvieron éxito. Había un antecedente de nidificación en Los Berros, pero sin confirmación de supervivencia hasta esa etapa. El aporte amplía el conocimiento reproductivo provincial de una especie ya conocida. El último ciclo, 2025/2026, terminó sin éxito en el único nido ocupado. Como los adultos no fueron marcados, no puede afirmarse que las mismas parejas hayan regresado a esos lugares en los años siguientes.
El escenario pertenece al Monte de Llanuras y Mesetas. La Red Argentina de Reservas Naturales Privadas identifica a El Desempeño como una iniciativa familiar de educación ambiental situada en Rawson. Su ficha incluye investigación, observación de fauna, enriquecimiento del bosque nativo y reforestación entre las actividades del predio, junto con agricultura y uso residencial. El registro de la red la describe como autodenominada, con reconocimiento provincial en trámite: esa condición debe distinguirse de una declaración estatal de área protegida.
La presencia del jote cabeza negra en estudios sanjuaninos tiene antecedentes. En 2013, Verónica Cailly-Arnulphi y Carlos Borghi presentaron una investigación sobre la alimentación de aves carroñeras en el noreste provincial. Con cámaras instaladas junto a seis cadáveres de burro, registraron a esta especie, al jote cabeza colorada, al cóndor andino, al chimango y al carancho. Encontraron diferencias en los horarios y días de aprovechamiento del alimento. Aquel trabajo observaba cómo se repartía un recurso disponible de manera irregular; el seguimiento de Rawson incorpora información sobre otra parte del ciclo de vida.
El uso de estructuras abandonadas para criar coincide con hábitos descriptos por el Laboratorio de Ornitología de Cornell. Su guía señala que estos jotes suelen elegir cavidades oscuras: cuevas, árboles huecos o construcciones en desuso. Depositan los huevos directamente sobre el suelo y pueden volver durante años a sitios donde lograron reproducirse. La selección de refugios, por lo tanto, admite ambientes naturales y espacios modificados por las personas.
La misma institución describe una alimentación basada casi por completo en carroña. Las aves buscan desde el aire y también siguen a los jotes cabeza colorada, cuyo olfato está más desarrollado. Además, mantienen vínculos familiares prolongados: los adultos pueden continuar alimentando a sus crías durante meses después de que abandonan el nido. Alcanzar esa etapa constituye un resultado reproductivo verificable, aunque la dependencia alimentaria todavía pueda continuar.
Comprender dónde se alimentan y reproducen también importa por su función ambiental. Una investigación de la Universidad Nacional de La Pampa presentada en la Reunión Argentina de Ornitología de 2024 explica que retirar cadáveres contribuye a limitar la proliferación de patógenos. Al comparar bosques de caldén y cultivos, sus autores encontraron diferencias en la comunidad de carroñeras, una señal de que los cambios del ambiente pueden alterar los servicios que prestan. Es contexto ecológico de otra provincia, sin equivaler a una medición sanitaria en Rawson. Para San Juan, los autores del nuevo estudio proponen ampliar el seguimiento y buscar otros sitios de cría.




