La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, reclamó este miércoles que los gobiernos aceleren sus respuestas frente al endeudamiento y a una transformación tecnológica que distribuye sus beneficios de manera desigual. El planteo, realizado en Singapur antes de las reuniones anuales del organismo y el Banco Mundial, incluyó la necesidad de proteger a los sectores más vulnerables.
El diagnóstico combina fuerzas que operan en sentidos diferentes. Según explicó Georgieva, las dificultades en el suministro energético frenan la actividad, mientras la inversión en inteligencia artificial impulsa la demanda y también presiona sobre los precios. La funcionaria advirtió que el encarecimiento de la energía podría prolongarse aun si terminara pronto la guerra en el Golfo, debido a restricciones que afectan la oferta y la refinación.
En materia fiscal, pidió planes creíbles para ordenar las cuentas en los países avanzados más endeudados y sostuvo que el crecimiento, por sí solo, no alcanzará para resolver sus problemas presupuestarios. También defendió la independencia de los bancos centrales y su concentración en la estabilidad de precios. Sus recomendaciones describen prioridades de política económica; no constituyen una nueva decisión crediticia del FMI.
El trasfondo de ese mensaje está documentado en el Monitor Fiscal de abril. En aquel informe, el organismo estimó que la deuda pública mundial se había acercado al 94% del producto interno bruto en 2025 y proyectó que llegaría al 100% en 2029. Son valores agregados y una proyección de esa edición, no una medición nueva anunciada este miércoles. El gasto en intereses había pasado del 2% a casi el 3% del PIB en cuatro años.
Ese aumento reduce el margen para atender otras necesidades. El análisis fiscal del Fondo recomendó ayudas temporales y dirigidas a los hogares y empresas con menor capacidad para absorber aumentos de alimentos y energía. Para países con poco espacio presupuestario, propuso reasignar partidas y revisar ineficiencias. También advirtió que los subsidios generalizados pueden resultar costosos, difíciles de retirar y estimular el consumo cuando la oferta ya está limitada.
La inteligencia artificial plantea otro desafío de distribución. En su síntesis temática sobre esta tecnología, el FMI señala que la infraestructura informática y los modelos más avanzados están concentrados en pocas compañías y economías. Por eso, un incremento de la productividad mundial no garantiza que todas las regiones aprovechen la misma oportunidad. El acceso a infraestructura digital y la formación de trabajadores aparecen como condiciones para reducir esa brecha.
El organismo también identifica riesgos para el empleo y la seguridad informática. Sus recomendaciones combinan capacitación continua, protección social y reglas que permitan innovar con controles adecuados. La expansión requiere, además, más capacidad eléctrica. Esa demanda conecta el desarrollo tecnológico con la disponibilidad de energía y con políticas capaces de evitar que los costos frenen su difusión hacia empresas y países con menos recursos.
Georgieva no anticipó una nueva proyección general de crecimiento mundial para 2026. El próximo informe de perspectivas permitirá conocer la revisión completa del escenario y distinguir las advertencias de este miércoles de las proyecciones que todavía deben publicarse.
El calendario oficial sitúa la presentación de Perspectivas de la Economía Mundial el 13 de octubre en Bangkok, junto con el informe sobre estabilidad financiera. El Monitor Fiscal se presentará el 14. Las reuniones ofrecerán así una actualización de las estimaciones y un espacio de discusión sobre deuda, inflación y cambio tecnológico, después del llamado de Georgieva a actuar con mayor rapidez.




