El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires comenzó el traslado de las piezas de la Fuente Monumental para restaurarlas y reunirlas nuevamente en un solo conjunto. La intervención fue informada el viernes 16 de octubre y tiene un plazo estimado de diez meses. El destino previsto es la Plaza República de Croacia, dentro del Parque Tres de Febrero, en Palermo, donde la estructura recuperada superará los diez metros de altura.
La obra busca revertir una fragmentación que se prolongó durante más de un siglo. La fuente, inaugurada en 1903 cerca de la Casa Rosada, terminó repartida entre distintos espacios de la capital. Su parte superior, con figuras infantiles, quedó en la intersección de las avenidas de Mayo y 9 de Julio. Un Neptuno joven y las náyades fueron instalados en el edificio que hoy ocupa el Museo de la Imaginación y el Juego, en Puerto Madero. Otra figura de Neptuno, representado como anciano, permaneció en la Plaza República de Serbia.
El primer paso consiste en llevar esos componentes al taller. No se trata de mover objetos pequeños: algunas piezas de hierro fundido pesan varias toneladas y requieren grúas y contenedores preparados para impedir desplazamientos durante el viaje. Antes del traslado, los especialistas realizaron fotografías y escaneos para elaborar modelos fotogramétricos. Ese relevamiento permite documentar dimensiones y condiciones de conservación, información necesaria para organizar la manipulación y los trabajos posteriores.
La recuperación incluirá la limpieza de las superficies metálicas, la consolidación del material y el tratamiento de las zonas corroídas. También se retirarán pinturas y agregados que no pertenecen a la obra original. El plan abarca molduras, bandejas y figuras, además de la reproducción de elementos perdidos. Reunir las piezas existentes, por lo tanto, es sólo una parte del trabajo: para recuperar la configuración del conjunto será necesario reconstruir componentes ausentes.
En esa etapa tendrá un papel especial una fuente de Mendoza. El Gobierno porteño informó que tomará moldes del ejemplar ubicado en el Parque San Martín para fabricar las partes faltantes. Ambas corresponden al mismo modelo de catálogo de la fundición francesa Val d’Osne. Existen otros conjuntos emparentados en Río de Janeiro y en Ashford, Inglaterra, una muestra de cómo aquellas esculturas se producían por encargo y podían repetirse en ciudades de distintos países.
La puesta en funcionamiento también exige una intervención hidráulica. Se prevén tuberías, cálculos para la circulación del agua, nuevas bombas y una sala de máquinas con alimentación eléctrica. El proyecto suma mejoras en el espacio público que rodeará la fuente y adecuaciones en los tres sitios que hasta ahora alojaban sus componentes. El plazo de diez meses corresponde a la estimación anunciada para la intervención; no constituye una fecha confirmada de inauguración.
La ubicación elegida, junto a la avenida de los Ombúes y Valentín Alsina, tiene además un antecedente histórico. Según los especialistas de la Ciudad, acuarelas de Carlos Thays fechadas en 1891 mostraban una fuente proyectada para ese sector de los bosques de Palermo. Los documentos estaban conservados en el Jardín Botánico. La reconstrucción recuperará una pieza existente, mientras que su nuevo emplazamiento retomará una idea paisajística que había quedado sin concretarse.
El autor de la Fuente Monumental fue el escultor Mathurin Moreau, vinculado con Val d’Osne. La empresa abasteció de ornamentación urbana a numerosos países americanos y dejó en Buenos Aires más de 370 obras, según el relevamiento difundido por la Ciudad. La intervención permitirá volver a observar como una unidad un patrimonio que durante décadas sólo pudo conocerse recorriendo sus fragmentos separados.




